Triunfan los amores imposibles; ‘La cocinera de Castamar’

QUÉ HA PASADO

• Diego de Castamar y el marqués de Soto se baten en un duelo a muerte.

• Clara salva la vida de su amado tras ser herido.

• Alfredo decide confesar su homosexualidad.

Herido de muerte, Diego es llevado a Castamar gracias a la ayuda de Clara, que tiene toda su ropa manchada de sangre. Angustiada y perdida, se acerca a la habitación del noble, pero Amelia le para los pies. “Ya nos ocupamos nosotros”, le dice de manera tajante.

Desolada y perdida, la joven llega a la cocina. Tras echar a todos los criados, Úrsula se queda con ella y le cura las heridas. “El señor está grave, pero el doctor dice que se pondrá bien”, les informa Melquiades momentos después

Nada más despertarse, Diego pregunta por Clara, con quien no ha dejado de soñar el tiempo que ha estado convaleciente. Gabriel y Amelia están a los pies de su cama y el duque les pide un favor: “Quiero hablar con la cocinera, pero a solas”.

La señorita Castro se dirige entonces a las cocinas y habla con Belmonte: “Deseo agradecerle lo que ha hecho por mi prometido y siento mucho que mañana ajusticien a su padre”. “No hay nada que agradecer. Me iré de Castamar lo antes posible”, responde.

Entre Gabriel y Amelia la situación sigue muy tensa. El joven no entiende que su amada vaya a casarse con su hermano. “Se trata de mi futuro”, le explica. A lo que él responde: “La amo. Dígame que no siente nada por mí y me iré para siempre”.

Para sorpresa de Gabriel, escucha de su boca algo que le parte el corazón: “Estoy embarazada”. Destrozado, el joven acude a hablar con doña Mercedes y Diego: “Quiero marcharme con ella”. Para calmar la pasión que los une, la pareja da rienda suelta a su amor durante la noche.

Mientras Clara hojea el libro de botánica que le regaló Diego, el duque aparece en la estancia y le dice que ha hecho una confesión al monarca sobre el caso de su padre. “Yo solo quiero justicia”, le responde. A la mañana siguiente, la cocinera se marcha de Castamar, dejando un gran vacío en el corazón de sus amigos. “Gracias por todo”, asegura.

Más tarde, Castro se prepara para su boda, aunque aún tenga en la piel las caricias de Gabriel. Elisa le lleva el lujoso vestido de novia que lucirá en la ceremonia. “El más bonito que he visto nunca”, le dice a su señora.


De repente, la guardia real aparece en Castamar y se lleva a don Diego. El rey le recrimina que se retara con Soto, pero tiene otros planes para él. “Quiero que te encargues de la educación del infante Luis, para que llegue a ser un buen monarca de España. ¿Qué quieres a cambio”, le pregunta. Castamar, pensado en el padre de su amada, le pide un indulto para él

Con la soga al cuello, Armando Belmonte dice adiós a la vida, pero en el último momento Diego llega con la carta real y lo liberan. “No sé cómo lo has hecho, pero gracias”, le dice Clara. “Te deseo mucha suerte; no cambiaría nada de lo que hemos vivido”, suspira Diego.

El día de la boda, la hija de Hernaldo descubre una carta de Amelia a Sol en la que confiesa que su hijo es de Enrique Soto y se la entrega a Mercedes. “El enlace se cancela”, anuncia a los reyes. Tiempo después, Clara publica su libro de recetas y Diego va en su busca. “He renunciado al título y nada impide que nos casemos, si tu quieres”, se declara.

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