Qué va a pasar en el capítulo 5 de ‘La hija del embajador’

Qué ha pasado en ‘La hija del embajador’: La mujer le hace la vida difícil a Melek cuando regresa a la mansión

Sancar y Gediz comienzan a pelearse delante de todos sus empleados por el amor de Nare. Después de agarrarse a golpes, ambos amigos deciden terminar su relación laboral. Para eso, llaman a los abogados, quienes se presentan en la compañía minutos más tarde.

La reunión dura horas, pero, finalmente, llegan a un acuerdo. Sancar decide quedarse con los olivos que durante años cultivó su padre cuando eran una humilde familia, mientras que Gediz se hace con el control del puerto, la parte más próspera del negocio. “Te dije que si algún día moría, tú te quedarías con el puerto y hoy me has matado”, dice Efeoglu a su examigo.

Ya sin Sancar de por medio, Gediz toma la decisión de darle un trabajo a Nare en la empresa. La joven se convierte en la nueva directora de relaciones exteriores. Sus compañeros no la reciben de buen grado, pues consideran que por su culpa sus jefes han finiquitado su amistad.

No obstante, la chica demuestra que tiene una gran valía para el puesto cuando se hace cargo de un problema: unos empresarios chinos han decidido cancelar el contrato que tenían con ellos. Nare se dirige al hotel en el que se están quedando para hablar personalmente con los altos ejecutivos y solucionar todo.

Yahya se enfada con su hermano al sentir que no le tiene en cuenta

Sancar, por su parte, le comunica a la familia que ya no será más socio de Gediz. “Además, he venido todas las acciones que teníamos de la compañía”, les narra. Yahya se enfrenta a su hermano por haber tomado hecho algo de tal envergadura sin consultarlo primero con él: “Cada vez me doy más cuenta de que no importo para ti”.

Sin haber conseguido tranquilizar a su marido, que sale furioso de la mansión, Elvan tiene otro problema al que atender y tiene nombre: Menekse. La mujer se enfrenta a su cuñada y la amenaza con destapar su verdadera cara ante Sancar si sigue maltratando a Melek.


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