Algo más que una criada; ‘Acacias 38’

QUÉ HA PASADO

• Genoveva y Aurelio son ahora marido y mujer.

• Alodia finalmente logra casarse con Ignacio.

• Hortensia, la hermana de Rosina, llega al vecindario.

La llegada al barrio de los Quesada ha sido apoteósica. Haciendo gala de sus nuevas riquezas, se instalan en el piso principal del edificio y redecoran las estancias.

Lo único que les hace falta es una cocinera. Marcelo es el encargado de contratarla y se la presenta a sus jefes. “Ella es Luzdivina, es una buena muchacha”, comenta el mayordomo.

El matrimonio da el visto bueno a la chica y la contratan.

Cuando Aurelio se queda solo con Marcelo, le revela que sabe el motivo por el cual quiso traer a la nueva criada a su hogar: “Se parece a tu sobrina fallecida, estoy seguro de que te recuerda a ella”.

Por otro lado, Lolita sigue inmersa en los preparativos del evento donde se inaugurará la plaza dedicada a su marido, Antonio Palacios. La mujer se siente algo desbordada y Fabiana se percata de ello.

Así pues, la posadera le presenta a Marina, una señora que perdió a su hija y a su nieto en el atentado anarquista. Ambas mujeres, que comparten un dolor terrible, se funden en un abrazo nada más verse.

Cerca de allí, Aurelio se inquieta por la cercanía que David y Valeria parecen mostrar de forma natural, sin fingimientos. El criollo habla con el joven y le explica que no puede enamorarse de la mujer. “Debes obedecerme, no quiero verte tan próximo a ella”, sentencia Quesada.

A él no le queda más remedio que mostrarse más distante con su presunta esposa, quien ha accedido a enseñar a tocar el piano a Alodia. No obstante, la primera clase es un desastre, pues la mujer de Ignacio no tiene talento para la música

A su vez, Fabiana lleva a Inma al centro para que coja ideas de los restaurantes de la ciudad y ponga al día el Nuevo Siglo XX. La valenciana agradece a su ya amiga su disposición y comparte sus planes para el negocio con su nieto Guillermo. Los cambios en el local dan sus frutos y empieza a llegar la clientela. Mientras, Rosina y Hortensia se confiesan la una a la otra que están en la ruina.

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