Las tendencias de los años 20 son las mismas que esta primavera

En los felices años veinte eran dos los grupos de mujeres que se distinguían en estilo. Por un lado, se encontraban las Flapper, término británico que designó a esas mujeres que desafían los convencionalismos de la época e instauraban sus propias reglas de vestimenta desafiando todos los cánones. No llevaban corsé, apostaban por el corte de pelo bob, vestían traje, dejaban al descubierto sus rodillas, no escuchaban jazz y fumaban en exceso. Por otro lado, el otro grupo era todo lo contrario. Seguían los patrones sociales establecidos y regían su estilo a sus normas: aborrecían el maquillaje, los adornos y cualquier joya.

Si bien el estilo de los años veinte marcó un antes y un después en la historia de la moda, dejando a su rastro un magnífico legado de tendencias, es ahora, cien años después, cuando volvemos a recuperar las lecciones recogidas de aquella época. Puede que el hecho de cambiar de paradigma político y social tras sufrir una Primera Guerra Mundial pueda compararse con la incertidumbre que también está acechando a día de hoy nuestro contexto histórico. Sea o no esta la cuestión lo que tenemos claro es que la forma de pensar y de ver el mundo ha cambiado. Y, consecuentemente, nuestros gustos y deseos también.

Por eso ahora, que veníamos de una época en la que las décadas que se encuentran entre los 60 y comienzos de los dos mil, tuvieron de nuevo su auge en nuestra vestimenta, hayamos decidido romper con lo establecido y comenzar una nueva etapa estilística. Y como siempre: todo vuelve. Esta vez los años veinte pisan con fuerza y llenan nuestros armarios de lentejuelas, volantes, plumas… La mezcla de estilo entre las Flapper y el resto de mujeres está más presente que nunca. A continuación puedes ver qué pautas son las que esta primavera reinarán en sus outfits, sobre todo, en los más formales.

Anteriores a las enseñanzas de Mary Quant con la minifalda, se encontraban los mini vestidos. Fueron rompedores para la época y, se llevaban, eso sí, casi siempre con calcetines de media altura y merceditas.


¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

Como en la película ‘El Gran Gatsby’. Las Flappers eran las reinas de los detalles. Cuánto más ornamento, mayor sería su presencia


¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

¡La quiero!

Los cuadros vichy cobraron gran importancia a partir de los años 20 y competían, con garra, con el estampado pata de gallo. Pero cierto es que su influencia se mantiene a día de hoy en prendas perfectas tanto para el verano como para el invierno.


¡La quiero!

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

Cuidar la estética de la lencería comenzaba a ser uno de los imprescindibles de la época. Los corsés marcaban la figura y eran los preferidos para llevar a la calle mientras que, las piezas de satén, se reservaban de puertas adentro.


¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

Comenzamos tímidamente en los años veinte, pero en los cincuenta se postularon como definitivos. Los guiños cut-out derrochan sensualidad dejando ver, tímidamente, partes del cuerpo.

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!

¡Lo quiero!


Un toque romántico que se presentaba en casi todas las prendas de la época. Ahora los podemos encontrar, también, en una amplia variedad de prendas: blusas, pantalones y vestidos son los preferidos.


¡La quiero!

¡La quiero!

¡Lo quiero!

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