Eugenia Martínez de Irujo y Tana Rivera, o cómo llevar un vestido de lunares a los 50 y a los 20 años

Si a principios de semana Eugenia Martínez de Irujo se vestía de gala para pasearse sobre la alfombra roja de la 69º edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, este miércoles hacía lo propio de vuelta en Madrid. La ocasión era los premios Chicote, celebrados en la céntrica calle de Gran Vía desde hace siete años y que en esta ocasión festejaban también el 90º aniversario de Perico Chicote. Al evento, la duquesa de Montoro ha asistido acompañada de quien es su marido desde 2017, Narcís Rebollo. En un desfile de celebridades nacionales, el estilismo de Eugenia no ha pasado desapercibido.

El vestido escogido lo firma Teresa Helbig, una de sus enseñas de cabecera, y pertenece a la colección SS20 de la misma, inspirada en los años treinta. Otra estrella internacional, Molly Sims, ya lo lució en los Critics Choice Awards 2020, celebrados en California, la zona donde la marca se ha desarrollado exponencialmente en los últimos años. La prenda de fiesta es de plumeti con detalles metalizados, plisado en el pecho y un lazo pussy bow atado al cuello. Lo más distintivo son las transparencias, presentes por todo el vestido, pero salvadas por un forro en la primera capa de la prenda.

La duquesa de Montoro no necesitaba nada más para dar una lección de estilo y su mejor complemento ha sido su flequillo cortina. Con el resto de la melena recogida hacia atrás, le daba un toque juvenil y fresco al estilismo. En definitiva, un conjunto perfecto para la cita en el museo Chicote en la que pudimos ver a otros rostros como Alaska, Mario, Natalia Verbeke, los premiados, entre los que se encontraban Joaquín Sabina y Carlos Herrera o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que fue quien recogió los galardones en nombre de los madrileños.

Pero mientras la madre hace de estrella en Madrid, la hija disfruta todavía de un verano interminable para ella en Sevilla. Tana Rivera estudia ADE en la Universidad San Pablo CEU, y aunque las clases ya han empezado, la joven ha decidido escaparse a Sevilla esta semana. Y acaparar flashes a su paso. En una de las ocasiones por un gesto muy polémico: llevar un abanico de Vox. También apareció en otra corrida de toros, haciendo gala de un estilismo muy flamenco. Se enfundó en un vestido cruzado de lunares rojo y blanco, y lo combinó con cartera de mano y cuñas color beis. Un estilo sin duda heredado de su madre.

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