Vacunas y fondos millonarios: hablamos con Ursula Von Der Leyen Presidanta de la Comunidad Europea, "Ha sido sin duda el año más difícil de mi vida"

Ursula von der Leyen no lo tuvo nada fácil desde el principio. Una soleada tarde del 13 de julio de 2019, solo 12 días después de haber sido elegida por los jefes de Gobierno de los 27 países de la Unión Europea, compartió impresiones y confidencias con un grupo de periodistas sobre la mayoría necesaria en el Parlamento Europeo para convertirse en la primera presidenta de la Comisión Europea. La Eurocámara estaba molesta porque los líderes europeos habían ignorado a sus candidatos, escogiendo a una impopular ministra alemana –ha sido titular de Asuntos Familiares, Trabajo y Defensa– y estrecha aliada de la canciller Angela Merkel, aupada por el presidente francés Emmanuel Macron al timón de la política comunitaria.

Von der Leyen (Bruselas, 1958), siempre con una sonrisa en la boca y unos ojos verdes que aún cuesta descifrar, confiaba en que ningún repentino virus impidiera a los eurodiputados acudir al pleno de su confirmación para reunir los apoyos necesarios. Entonces no sabía hasta qué punto uno de origen desconocido marcaría medio año después su mandato. “Como para muchos europeos, este ha sido sin duda el año más difícil de mi vida”, reconoce la presidenta de la Comisión a Mujerhoy. Sobre el papel, pocos contarían con mejores credenciales y aliados para lidiar con la mayor crisis sanitaria en un siglo y la recesión más profunda en siete décadas de historia de la UE. Pero ser hija de uno de los miembros más distinguidos de la primera hornada de eurócratas, doctora en Medicina y procedente del todopoderoso Ejecutivo alemán no son garantías para evitar las magulladuras y el desgaste que acumula, sobre todo por una estrategia de vacunas que se ha encontrado con numerosos obstáculos.

Ursula von der Leyen poniéndose la vacuna contra el Covid-19Instagram

Durante esta pandemia, Europa ha demostrado que una unión de democracias puede dar resultados en tiempos de crisis. No dejamos de exportar vacunas a terceros países, como hicieron otros”, explica manteniendo su característico optimismo y firmeza. No obstante, los mazazos no han parado de llegar. El último ha sido probablemente el más visible desde que tomó las riendas de la Comisión. El pasado 7 de abril en Ankara, Turquía, se quedó clavada al ver cómo el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se sentaba en la única silla disponible en el encuentro con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, sin preocuparse lo más mínimo por su compañera de delegación. “

El incidente en Turquía provocó titulares porque había cámaras delante. Pero todos sabemos que miles de cosas similares, la mayoría de ellas mucho más graves, pasan desapercibidas porque no salen en las noticias”, responde. En el Parlamento Europeo, la alemana admitió que se sintió “herida y sola” en esa sala del palacio de Erdogan. No quiere enzarzarse de nuevo en un juego de culpas y prefiere pasar página al desaire diplomático, aunque no a una batalla que lleva librando desde que fue ministra de Asuntos Familiares en 2005. “Quiero animar a mis conciudadanos, hombres y mujeres a que no se callen ante situaciones así. Quedan avances por hacer antes de que las mujeres sean tratadas como iguales. Siempre y en todos los lugares.

La UE defenderá estos valores”, sentencia. El papel de la mujer quedaba relegado a un segundo plano en el entorno conservador en el que se crió, bajo la influyente figura de su padre, Ernst Albrecht. Ursula vivió hasta los 13 años en Bruselas. Mientras su padre escalaba en la jerarquía comunitaria, ella pasaba cursos en el Colegio Europeo, del que saldría un par de años antes de que entrara el primer ministro británico Boris Johnson. Su padre cambió la burocracia europea por la política regional alemana, y la familia se mudó a una granja a las afueras de Hannover, donde la joven desarrolló su afición por la hípica. Von der Leyen recuerda con cariño su periodo en Londres, adonde le envió su padre temiendo su secuestro, o algo peor, por parte la banda terrorista Baader-Meinhof. Aunque la excusa era un curso en la London School of Economics, “viví mucho más que estudié”, reconoció al diario Die Zeit. Oculta bajo el seudónimo Rose Ladsom, cambió el conservadurismo de Baja Sajonia por las bandas de punk, las tiendas de discos y los bares del Soho. “

Para mí, Londres fue el epítome de la modernidad: una liberación, la alegría de vivir, probarlo todo… Me dio una libertad interior que he mantenido hasta hoy”. Al regresar a Alemania conoció a su marido, Heiko von der Leyen, con quien viajó a California para que él pudiera progresar en su carrera universitaria, mientras ella se quedó al cuidado de sus siete hijos. El pasado 10 de mayo la hicieron abuela por primera vez. Tras su regreso de EE.UU., pasó de la política regional alemana a los despachos de poder en Berlín, aupada por su buena reputación y su apellido, bajo el ala de Angela Merkel. No escatima elogios para su valedora. “Merkel ha demostrado su pasión por el proyecto europeo, apoyando nuestro enorme paquete de recuperación europea por valor de 1,8 billones de euros desde el principio”, cuenta. Con ella, fue ministra de Asuntos Familiares, ocupó la cartera de Trabajo y finalmente aterrizó en Defensa. “He trabajado con ella durante 16 años y, desde luego, nos mantendremos en contacto a nivel personal cuando ya no esté en el cargo. Los candidatos a futuro canciller saben muy bien que una UE fuerte es una condición previa para una próspera Alemania”, afirma.

La presidenta goza de buena reputación y está bajo el ala de Angela Merkel.HANS CHRISTIAN PLAMBECK

El encaje alemán en Europa a lo largo de la historia siempre ha resultado complicado, como también lo ha sido el de Von der Leyen en el engranaje comunitario. Aunque ha conseguido reparar en parte sus relaciones con el Parlamento Europeo, las tensiones con los Estados miembros han saltado en varias ocasiones, sobre todo durante el turbulento arranque de la estrategia de vacunación. Dio un paso al frente para centralizar las compras de los viales, evitando una competencia darwiniana entre los Gobiernos. Pero también se convirtió en la diana cuando la realidad se alejó de las promesas, sobre todo por los problemas con AstraZeneca. “El comienzo fue accidentado, pero ahora vemos que nuestra estrategia común fue y es la correcta. No quiero imaginarme lo que hubiera significado si algunos Estados miembros se hubieran asegurado la vacuna, mientras que el resto de países, pequeños y medianos, se quedaban con las manos vacías. No habría tenido ningún sentido económico y habría destrozado nuestra Unión”, responde.

La presidenta confía en un círculo muy reducido de fieles y compatriotas, y apenas consulta con el resto de comisarios o equipos del Ejecutivo comunitario. Conocida ya en Berlín por ser una “loba solitaria”, su centralismo se ha convertido incluso en bunkerización en Bruselas, señalan algunos. Se hizo construir un pequeño estudio de 25 m2 en la planta 13 del edificio Berlaymont, donde trabaja. Las fuentes comunitarias consultadas explican incluso cómo el desaire de Turquía nació del rechazo de su equipo a incluir a los servicios de protocolo de la Comisión en los preparativos del encuentro. Sin embargo, quienes trabajan con ella también le reconocen sus atributos: inteligente, trabajadora, con unas capacidades analíticas muy afiladas y una confianza a prueba de bombas en lo que hace. El verano puede marcar un punto de inflexión en la salida de la crisis. Von der Leyen espera que al menos el 70% de los adultos estén vacunados en julio. Y a finales de ese mes, los miembros de la UE podrían recibir las primeras transferencias del fondo de recuperación. Al preguntarle sobre los efectos del plan en España, evita discutir este u otros temas nacionales. “

Este ha sido, sin duda, el año más difícil de mi vida, pero lo logramos –celebra–. A diferencia de la crisis financiera, esta vez nadie en los mercados apostó por la ruptura de nuestra Unión. Convertimos la crisis en una gran oportunidad para que se fortaleciera. Gracias a NextGenerationEU [el fondo de recuperación], los 27 estados miembros saldrán juntos. Las inversiones en los sectores verde y digital ayudarán a crear empleos y perspectivas para los jóvenes. Pero primero tenemos que poner fin a esta pandemia”. Su liderazgo, como el de tantos otros, es el resultado de herencias, ideas prestadas, prioridades impuestas, azar y las circunstancias que le han hecho crecer entre aguas revueltas. En la Comisión señalan que su futuro dependerá de las vacunas y su legado, probablemente de la gestión del fondo de 800.000 millones de euros. Tras una década larga de crisis de todos los tipos y magnitudes, Von der Leyen cree en el futuro de la UE. “Imagino una Europa que use su enorme potencial para dejar un planeta saludable a nuestros hijos. Una Europa digital con un crecimiento sostenible y puestos de trabajo para los jóvenes, con una política migratoria común y que ayude a los vulnerables. Mi tiempo de mandato lo dedicaré para que la UE sea un poderoso altavoz de la razón.

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