¿Tienes niños? ¿Teletrabajas? ¿Estás encerrada por el coronavirus? Combinar con éxito las tres cosas es posible (más o menos). ¿Quieres saber cómo?

Asumamos la realidad para evitar la frustración: cuando se inventó el teletrabajo nadie pensaba que esa actividad laboral se desarrollara en una guardería, que es en lo que se ha convertido tu despacho casero por la cuarentena del coronavirus. Teletrabajo y niños no se llevan bien, pero con estos bueyes tenemos que arar. Pero aunque la situación sea difícil, eso no significa que sea imposible conseguirlo, siempre que bajemos un poco nuestras expectativas. Asume que si eres una madre teletrabajadora con hijos encerrados por una pandemia mundial en casa no vas a rendir lo mismo que si estuvieras en la oficina y la culpa por tu variación de rendimiento te puede llevar a caer en el presentismo digital. Eso es así, y cuanto antes te mentalices, mejor, porque te vas a ahorrar (y le vas a ahorrar a tus hijos) mucha frustración, ansiedad y energía negativa.

Es hora de llamar su atención

Partiendo de la base de que tienes que ajustar tus expectativas a tu realidad, algo muy recomendable para tu salud mental y la de tus hijos, vayamos ahora en busca de soluciones para poder teletrabajar con los menores de la familia revoloteando alrededor. “La cuestión es el margen de atención del niño que está en función de su edad. Los bebés, por ejemplo, duermen más y pueden estar con nosotros mientras trabajamos sentados en su trona, durmiendo en el carrito, incluso cogidos en brazos en momentos puntuales. Por su parte, los niños que se encuentran en la franja de uno a tres años son los más complicados, porque es una franja de edad en la que están en plena exploración del medio, y eso es lo sano para su nivel de desarrollo, que exploren, lo cual quiere decir que trastean y requieren de nuestra atención”, explica la psicóloga María Martín, profesora colaboradora de la UOC.

Si tus hijos se encuentran en esa etapa “conflictiva”, algo que puede ayudarte en tu caso es fijarte bien en qué actividades de exploración entretienen más al niño o le hacen permanecer más tiempo con la atención fijada en algo. Usa esas actividades para los momentos en los que tienes que estar completamente concentrada en lo que haces. Puede ser cualquier cosa que le guste al niño: los hay que se entretienen sacando la ropa del armario y volviéndola a meter, o metiendo unas cacerolas dentro de otras o tuppers, vaciando y llenando cajones… asimila el desorden como algo inherente a tu vida, respira hondo y, cuando tengas un pico de trabajo, recurre a este as en la manga.

Planifica tu horario y el suyo (de forma realista)

En el momento de planificar tu jornada laboral olvídate de los tramos de seis horas y piensa en franjas de una hora y media o dos con pausas entre ellas. La clave es distribuir nuestro horario de una forma diferente a la habitual intentando tener en cuenta los ritmos del niño. Insistimos, teletrabajar con niños en confinamiento no es lo mismo que teletrabajar. “Teletrabajar con niños implica que las franjas que vamos a tener libres para poder concentrarnos van a ser más cortas. Y eso es una realidad. Nuestro objetivo prioritario no debe ser la productividad, sino que todos mantengamos la calma, que haya una buena dinámica para luego intentar rendir al máximo. Pero si lo que intentamos es rendir como cuando estábamos en la oficina nos vamos a poner nerviosas, vamos a tener actitudes con ellos que les van a hacer notar ese nerviosismo y vamos a romper esa calma”, asegura la psicóloga María Martín.

Para maximizar tu productividad no cedas el control a la improvisación, planifica bien cada jornada. Si el niño ya tiene adquirido el concepto de paso del tiempo le ayudará a entender la situación ponerle un horario mientras dura nuestra jornada laboral. No hay que dejar el reparto del tiempo a la improvisación, hay que distribuirlo, y eso también sirve para ponernos límites a nosotros mismos, porque podemos caer en la tentación de pasarnos el día trabajando sin parar para compensar.

“Lo más importante es que nos relajemos con nuestro nivel de exigencia como madres y trabajadoras. Somos las madres que podemos en las circunstancias de crisis en las que estamos. Fustigarnos no nos sirve para nada, aunque esa culpabilidad que sentimos solo muestra que queremos hacerlo todo bien y ser responsables. Pues bien, utilicemos esa responsabilidad para poner límite a nuestro trabajo y poder dedicarles también tiempo a nuestros hijos”, asegura la experta.

Prometer una recompensa final al esfuerzo también funciona. Los niños son muy receptivos a la novedad, a la sorpresa. Piensa en cosas que puedan hacer mientras tú trabajas y después asegúrate de que cuando acabéis vuestras tareas vais a hacer algo juntos, usa el refuerzo positivo a tu favor… y quizá así consigas hacer una jornada de trabajo completa (más o menos).

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