Qué es y cómo se practica la meditación orgásmica

Las personas que practican meditación convencional suelen escoger como punto de foco la luz de una vela, así logran concentrarse. Pero esto cambia radicalmente cuando se practica la meditación orgásmica. En este caso, la mente se enfoca en los genitales femeninos.

El cerebro es el principal órgano sexual de los seres humanos. Es por ellos que las caricias y los estímulos sensoriales, junto a los pensamientos y las fantasías sexuales, desencadenan la respuesta sexual y mantienen el interés durante las relaciones íntimas.

La conexión entre la mente y el placer sexual, y el hecho de que la meditación active los principales centros de placer en el cerebro es la base de lo que se conoce como meditación orgásmica, una nueva forma de vivir la sexualidad y liberarse de las tensiones y del estrés.

Pero ¿Es posible encontrar la paz interior masturbándose? Según el movimiento OneTaste, sí lo es.

Esta organización se dedica a enseñar la “práctica conjunta del orgasmo femenino”, que denomina meditación orgásmica (MO). En las sesiones que se llevan a cabo en las sedes de OneTaste, un experto en la técnica –conocido como stroker– masajea el clítoris de la mujer, centrándose especialmente en un punto situado en el cuadrante superior izquierdo del mismo, mientras ella se concentra y conecta su mente con este centro de placer, describe lo que siente, e indica al stroker los cambios que desea (que vaya más rápido o más lento, o mueva su mano hacia otra zona, por ejemplo).

Se trata de un procedimiento que requiere tiempo, suavidad y paciencia, que pretende ejercitar la espiritualidad a través de un punto tan extremadamente sensible del organismo femenino como el clítoris.

Funciona de la siguiente manera: tras formar un “nido” con cojines o almohadas, el compañero o compañera se enfundará un guante de látex, lubricará un dedo y pondrá una alarma de exactamente 15 minutos, durante los cuales masajeará el “cuadrante superior izquierdo” del clítoris de la mujer. Antes de comenzar, la persona encargada de estimular debe examinar y describir la vagina que va a trabajar: su color, la textura, la forma y cualquier sensación que le transmita.

Sus seguidores aseguran que la meditación -matiza- no surge de un deseo de intensificar el orgasmo, sino que más bien el orgasmo se intensifica como consecuencia de profundizar en la meditación.

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