Qué es más rápido y eficaz para adelgazar: ¿hacer dieta o hacer ejercicio?

Cuando subimos una talla (o dos) y queremos deshacernos de ese “excedente” de grasa mucha gente se plantea este problema como una disyuntiva y toma uno de estos dos caminos hacer dieta o incrementar la actividad física. Pero intuiciones y preferencias personales aparte es hora de escuchar a la ciencia y averiguar si es posible perder esos kilos de más solo a golpe de gimnasio y seguir manteniendo en nuestra dieta diaria nuestros pequeños “caprichos” en forma de cervecita, aperitivo, pizza, magdalenas de desayuno… ¿Adelgazamos más haciendo dieta o matándonos en el gimnasio haciendo ejercicio? ¿Es obligatorio combinar ambas opciones para perder el peso que nos sobra? La ciencia tiene la respuesta… y puede ser que no te guste si eres una gran fan de las cañitas de después del gimnasio.

Desgraciadamente los amantes del deporte de compensación de los caprichos hipercalóricos no llevan razón en su suposición de que da igual picotear por la mañana si luego por la tarde nos vamos a matar corriendo en la cinta. Para empezar porque tendemos a subestimar el poder calórico de la comida que ingerimos al cabo del día (todos pensamos que ingerimos menos calorías de las que realmente tomamos) y para continuar porque sobreestimamos las calorías que consumimos por dar dos vueltas corriendo a la manzana. Eso es un hecho científico y lo probó hace ya años el investigador Jason Block y su equipo de la Universidad de Harvard.

Para perder peso necesitas realizar un déficit calórico y eso no se consigue haciendo sentadillas sino vigilando (mucho) lo que comes. Además, para bien o para mal estamos muy bien diseñados, lo que implica que nuestro cuerpo es muy capaz de retener las calorías de los alimentos y transformarlas en grasa para ponerlas en la reserva y muy tacaño a la hora de gastarlas y “fundir” esas reservas.

Puede que para ti, frente al espejo y la báscula, esa grasa te sobre, pero para tu metabolismo está perfectamente bien donde está. Este método de acumulación y ahorro de energía se traduce en el gimnasio de la siguiente manera: quemar la grasa acumulada es mucho más difícil que acumular nueva grasa por mucho que incrementes la intensidad de tu entrenamiento. O lo que es lo mismo: si sigues comiendo pizza y hamburguesas no solo no vas a quemar lo que te sobra, es que vas a seguir acumulando más. Lo que comes, su composición y la calidad de los nutrientes importan más a la hora de adelgazar que tu rutina de ejercicio.

Nuestro consejo es que dejes de engañarte a ti misma y, si de verdad quieres perder peso, te olvides de los caprichos alimentarios repletos de calorías vacías. Para que entiendas la importancia de esos momentos de debilidad ante el escaparate de la pastelería (y la de hacer una dieta hipocalórica y saludable si quieres perder peso) la Royal Society for Public Health británica publicó una tabla en las que calculaba la cantidad de ejercicio que tendríamos que hacer al ingerir ciertos alimentos.

Apunta: un sandwich de jamón y queso de máquina suponen 42 minutos de carrera; quemar un único refresco implica 26 minutos de caminata a paso ligero; comer un trozo de pizza, supone una hora en la elíptica; y un solo muffin, 25 minutos corriendo. No te engañes, esa palmera de chocolate no la vas a quemar en el gimnasio.

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