Cómo cambiar la postura del bebé en la tripa en el embarazo

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En la mayoría de los casos, los bebés en gestación se colocan cabeza abajo desde la semana 32 del embarazo (en las que ya han tenido hijos puede ocurrir algunas semanas después) y permanecen en esa postura hasta que rompas aguas y llegue el parto. Es así porque la cabeza es la parte de su cuerpo que más pesa y porque el útero adquiere forma de pera, con la zona más estrecha abajo, por lo que el niño está más cómodo con el culete y las piernas, su parte más ancha, en la zona superior (estar cabeza abajo no les marea ni les supone ningún problema).Puede que también te interese saber cómo detectar que ya estás de parto.

Pese a todo, existen algunas ocasiones en las que esto no sucede y tu bebé siga continúe sentado o del revés cuando quedan poco días para el parto. Esto es algo que el tocoginecólogo podrá detectar de manera rápida mediante el tacto con las maniobras de Leopold. Un diagnóstico que luego se confirmará con la ecografía. En caso de que se acerque la fecha prevista para el parto y él considere que no se puede hacer vaginalmente, acabará programando una cesárea.Aprende a reconocer las contracciones de parto.

Pero si no te gusta esta opción y lo que quieres es poder tener un parto natural no te preocupes, existen algunas técnicas que se pueden realizar para intentar que se gire y se coloque cabeza abajo. Sin embargo, hay que tener en cuanta que este no es un método infalible y que habrá ocasiones en las que ni siguiendo estos métodos se puede conseguir. Por tanto, es importante estar tranquilas y saber que de una forma y otra lo importante es que el bebé nazca bien. La recta final del embarazo, semana a semana.

A continuación, te mostramos algunas técnicas que puedes realizar para mover a tu bebé mientras todavía estés a tiempo. Por ejemplo, suelen recomendar que lo mejor es ponerse a gatas,hacer el pino una piscina o el mar, tumbarse en el suelo boca arriba o realizar caricias conscientes en el vientre, para “animarle” a cambiar de postura, son algunos de los métodos que puedes emplear. Te desvelamos cómo realizar cada uno de ellos de forma correcta.

Pero puede que tú pases de esta fecha y tu bebé continúe sentadito en el útero o atravesado. El tocoginecólogo podrá detectarlo mediante el tacto (maniobras de Leopold) y lo confirmará con la ecografía. Y si al acercarse la fecha prevista para el parto considera que no podrá nacer vaginalmente, programará una cesárea. Sin embargo, hay cosas que puedes hacer antes para intentar que se gire y se coloque cabeza abajo.

Existen motivos por los que algunos bebés, muy pocos, no pueden darse la vuelta, como un cordón umbilical demasiado corto, una carencia o un exceso importantes de líquido amniótico, la implantación baja de la placenta, los problemas uterinos (malformación, miomas) y las malformaciones fetales.

Si tu caso no corresponde con ninguno de los anteriores, entre las semanas 32 y 36 puedes intentar que se gire con varios ejercicios. Entre ellos, estar en la piscina o el mar y ponerse a bucear o hacer el pino.

Ponte a gatas, apoya la cabeza y el pecho en el suelo, eleva el culete y mueve las caderas (“friega el suelo”, aconsejaban nuestras abuelas) para dejar espacio en el útero y que pueda desencajarse y girarse. Dos o tres veces al día.

También puedes tumbarte en el suelo boca arriba, apoya las piernas en el sofá poniéndote un almohadón grande bajo la pelvis para que esté elevada (con una almohada fina bajo la cabeza para estar más cómoda) y permanece así 20 minutos. Hazlo dos veces al día y después camina.

Emplea la visualización (ver con la imaginación al bebé que se pone cabeza abajo) y la haptonomía, caricias conscientes en el vientre, para “animarle” a cambiar de postura.

Emite música junto a tu vagina e ilumina con una linterna para atraer al bebé a esa zona.

Si lo consigues (lo notarás) y la ecografía lo confirma, abandona estas prácticas, camina para que encaje la cabeza y procura estar vertical (duerme semi incorporada).

Es una maniobra obstétrica que se realiza en el hospital en la semana 36 o 37, sin anestesia (aunque resulta molesta), o en la semana 39 con anestesia raquídea. Se trata de una práctica que casi se abandonó hace unos años, porque se optaba por la cesárea, y ahora vuelve.

La Organización Mundial de la Salud y las sociedades de Ginecología y Obstetricia de muchos países, entre ellos el nuestro, han variado sus protocolos y ahora la recomiendan como una opción segura, en el embarazo normal, que conviene intentar para recolocar al bebé que está de nalgas o atravesado y lograr que el parto sea vaginal, mejor que recurrir directamente a la cesárea.

El médico, que ha de ser experto en hacerla, va presionando con las manos en distintas zonas del vientre para sacar las nalgas del bebé de la pelvis e ir girándolo (antes se inyecta una medicación a la madre para relajar al útero, que es un músculo muy fuerte). Se realiza con monitorización, para vigilar el bienestar del bebé, y con la guía de la ecografía.

No obstante, hay situaciones en las que no puede hacerse la VCE, como placenta previa, desprendimiento prematuro de la placenta aunque sea mínimo, escaso líquido amniótico, mamás con hipertensión o problemas de corazón o bebés que pesan más de 3.500 gramos. También está vetada a las madres con Rh negativo y feto Rh positivo, por el riesgo de que haya intercambio sanguíneo (1%).

Puede haber complicaciones, que son raras (0,14%), como que se rompa la bolsa, que el útero sangre o que se inice el parto. Éste podrá ser vaginal, si se ha girado al bebé y ha encajado la cabeza, o mediante cesárea de urgencia. También puede que no se consiga girar al bebé en los tres intentos, como máximo, que marca el protocolo. En el 40-70% de los casos (el porcentaje es más alto en multíparas y si el bebé es pequeño) la maniobra VCE tiene éxito.

Tras la VCE tal vez tengas agujetas en la tripa, pero el embarazo seguirá y podrás tener un parto natural. Pero si no funciona, o si el bebé se desencaja, se gira (es raro, pero a veces sucede, más en multíparas) y al final tienen que hacerte la cesárea, piensa que aunque no sea tu parto ideal, lo que importa es que tu hijo llegue bien.

La parte del cuerpo que el bebé encaje lo condicionará.

– Cefálica (95%). Cabeza abajo, el bebé empuja con la coronilla. Es la posición ideal para el parto vaginal. Si está mirando hacia tu columna (cefálica anterior) es aún más fácil que si está en cefálica posterior (su espalda en tu columna).
– Nalgas o pies (3%). El bebé está sentado en tu pelvis y encaja el culete o un pie o los dos. Si no es posible darle la vuelta se programa una cesárea.
– De cara (1%). Cabeza abajo, introduce la cara en el canal en vez de la coronilla. Requiere cesárea.
– Transversa (0,8%). Está horizontal en el útero, puede que meta un brazo o un codo. Será cesárea.

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