Beeple en la burbuja

Durante 13 años Michael Winkelmann, un diseñador gráfico de Wisconsin, fue tejiendo un gigantesco collage digital. Cada día, durante 5.000 días, añadía una creación, una nueva pieza, a la gran obra que crecía. Todo en la red. Hace dos meses la casa de subastas Christie’s la vendió por 69 millones de dólares. Era la primera vez que subastaba una obra así. Un cuadro que no se puede colgar en ningún museo, ni sobre la chimenea, ni en ningún cuarto de baño, según los gustos del comprador. Tampoco se puede enseñar a las visitas. Ni tocar. Ni poseer, realmente, más allá de un código, de un número de referencia que dice que esa obra es única y que es tuya, aunque ya la hayan visto millones de personas y se puedan hacer copias de ella. Ese código se denomina NTF, las siglas, en inglés, de Non Fungible Token.

La obra de Michael Winkelmann, a quien se conoce artísticamente como Beeple, es la más cara hasta ahora de este tipo. Pero no la única. Entre los NTF ya vendidos está el primer tweet que publicó Jack Dorsey, fundador de Twitter. “Just setting up my twttr”, dice el mensaje por el que se pagaron también en marzo casi tres millones de dólares. Un día antes de su subasta, Beeple reconocía que prevé una burbuja en el sector. Iba más allá: “Creo que podemos estar en esa burbuja ahora mismo”. La subasta fue online. Había 33 compradores. Sólo un par de ellos habían sido clientes de Christie’s antes. La mayoría tenían menos de 30 años y eran estadounidenses.

Beeple, o Michael, mejor dicho, Batman en casa es Bruce, la siguió desde su salón. Sentado en su sofá gris, con su aspecto anodino de americano medio de ciudad media, ve cómo resta aún una hora de pujas y ya se han ofrecido 14 millones de dólares. Su mujer se toma un té a su lado en una taza grande blanca que abraza con las manos como calentándoselas o para no temblar. Cuando falta un minuto y medio va ya por los 27 millones y un segundo después, sólo un segundo después, la cifra cambia a 50 millones y Michael salta del sofá como si su equipo hubiera marcado un gol. Al final del minuto fueron 69 millones. Tras ellos dos parejas que deben ser amigos, o hermanos, o cuñados, poco importa, contemplan la escena sin inmutarse. Ni un leve chillido de euforia. La alegría por el prójimo tiene menos fuerza que la envidia. O que no se creían aún lo que acababa de suceder.

David López Canales es periodista freelance colaborador de Vanity Fair y autor del libro ‘Un tablao en otro mundo’ (Alianza). Puedes seguir sus historias en su Instagram y en su Twitter.

Nuestros periodistas recomiendan de manera independiente productos y servicios que puedes comprar o adquirir en Internet. Cada vez que compras a través de algunos enlaces añadidos en nuestros textos, Condenet Iberica S.L. puede recibir una comisión. Lee aquí nuestra política de afiliación.

Fuente: Leer Artículo Completo