Así vivió la sociedad la caída de Whatsapp, Facebook e Instagram

Ayer, durante más de seis horas y de forma global, el mundo estuvo incomunicado. En el sentido más literal de la palabra. Las redes sociales más populares de la última década, Whatsapp, Facebook e Instagram, sufrieron la mayor caída de su historia reciente y «sobrevivir» sin ellas, sin compartir imágenes, mensajes o vídeos en sus plataformas, como era de esperar, no fue sencillo.

No hablamos únicamente de aquellos negocios que requieren de este tipo de aplicaciones para generar contenido, sino de una gran parte de la sociedad que no supo hacer frente a este particular apagón digital, de unas seis horas, lo que desembocó en una situación de crisis, frustración y enfado. ¿Somos conscientes del impacto que las redes sociales tienen en nosotros? ¿De la dependencia que tenemos hacía ellas? Quizás ahora, sí.

Tan solo hizo falta indagar en el resto de plataformas para ser conscientes de lo que estaba sucediendo. Los comentarios sobre la caída, las preguntas constantes sobre qué hacer ahora, cómo comunicarse con el mundo sin las que hasta ahora habían sido sus mejores herramientas no cesaban y la ira iba en aumento conforme el tiempo pasaba sin encontrar soluciones. Irritabilidad, cambios bruscos en el estado de ánimo… patrones que los expertos de Top Doctors califican como el mejor ejemplo de lo que ya conocemos como la ciberadicción, un problema que existe entre toda una generación. «Cuanto más nos conectamos y cuantas más cosas conectamos, más vulnerables somos y mayor es el efecto dominó en caso de fallo», explica la experta en tecnología y autora del libro Error 404:¿Preparados para un mundo sin internet? Esther Paniagua.

Todo lo que provocó el apagón digital

Las consecuencias no se hicieron esperar, sin ir más lejos apenas unas horas después de la caída, Facebook, el epicentro de la compañía de Mark Zuckerberg, sufrió un desplome total de más del 5%. Los datos hablan ya de pérdidas de más de 7.000 millones de dólares. Al otro lado, los grandes beneficiarios: sus principales competidores.

Es el caso de Telegram, la mejor alternativa de Whatsapp para establecer comunicaciones grupales, o Twitter que rápidamente se convirtió en el escenario en el que jóvenes y no tan jóvenes plasmaban todos sus pensamientos. O lo que es lo mismo, una oleada de memes donde no faltaron las comparaciones o el resurgir de aplicaciones del pasado como Tuenti o MSN, la mejor forma de hacer frente a lo sucedido. La imaginación va por delante.

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