Angela Carter: la escritora que habló de feminismo y sexo

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«Con la muerte de Angela Carter, la literatura inglesa ha perdido a su gran hechicera, su reina bruja benévola, una artista burlesca de genio y disparatada gracia», escribía Salman Rushdie en el obituario que dedicó a Angela Carter en el New York Times. Fue una de las grandes voces británicas de la ciencia ficción y la fantasía en la segunda mitad del siglo XX. La escritora fallecía de un cáncer de pulmón el 16 de febrero de 1992, con solo 51 años. En su obituario, The Guardian hablaba así de su obra: «En sus historias hay una democracia mágica: no hay distinción de clases entre personas probables e improbables (incluso imposibles), o entre humanos, animales y alegorías».

La fantasía fue el camino que ella escogió para reflexionar no solo sobre la realidad de su tiempo sino también sobre la relación entre sexos. Fundadora de la editorial feminista Virago, en junio de 1990 visitaba Barcelona con motivo de la Feria Internacional del Libro Feminista y contaba que la ciencia ficción le permitía escribir de sexo más libremente. Su mirada feminista del mundo también recorre de manera transversal todas sus obras.

Una vida corta pero intensa que comenzaba el 7 de mayo de 1940. Angela Olive Stalker nació en el condado de Sussex pero a causa de los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial rápidamente fue evacuada con su abuela a Yorkshire. Tras la guerra, regresó a Londres con su padre, que ejercía de periodista. Su adolescencia fue complicada y la anorexia formó parte de su vida durante esos años, en los que abandonó la escuela para comenzar a trabajar como periodista. Su matrimonio con Paul Carter la llevó a Bristol y allí estudió Literatura Inglesa. Fue el comienzo de su carrera como escritora.

Con 26 años publicó Shadow Dance, y poco después llegarían La juguetería mágica y Varias percepciones, una obra que marcó su vida personal. Con el dinero que logró gracias al Premio Somerset Maugham se marchó a Tokio, dinamitando su matrimonio. Su vida en la capital japonesa, donde trabajó de camarera quedó reflejada en el volumen de ensayos Nothing Sacred: Selected Writings (1982).

Tras regresar a Inglaterra, se estableció en Bath y escribió algunos de sus títulos más famosos como El doctor Hoffmann, La pasión de Nueva Eva y La cámara sangrienta y otros cuentos. En 1976 se casó con su segundo marido, Mark Pearce, tuvo a su único hijo y dedicó su vida a la escritura y a la enseñanza en diversas universidades del mundo. En esos años escribió el ensayo La mujer sadiana, en el que se inspiraba en el marqués de Sade para hablar de sexo y pornografía, un libro que no dejó indiferente. En 2008, The Times la incluyó en el listado de los 50 escritores más importantes de Gran Bretaña posteriores a 1945.

Quemar las naves reúne todos los libros de relatos de Angela Carter (Fuegos artificiales, La cámara sangrienta, Venus negra y Fantasmas americanos y maravillas del Viejo Mundo, más su obra temprana y cuentos no antologados). En esto relatos encontraremos todos los ingredientes que hicieron de Carter una de las escritoras más originales y fascinantes de la literatura inglesa: su amor por lo gótico, la mirada feminista y deconstructiva, la exuberancia de la lengua, la magia del estilo…

Barbazul, Caperucita Roja, la Bella y la Bestia, el Gato con Botas… Preocupada por cuestiones de género y por la tradición y los mecanismos narrativos de los cuentos de hadas, Angela Carter «revisita» con una sensibilidad feminista mitos y leyendas.

Un clásico imprescindible sobre el despertar a la sexualidad y a la rebeldía femenina, que generación tras generación es redescubierto por lectores en todo el mundo. Una noche, Melanie camina por el jardín con el vestido de boda de su madre y, a la mañana siguiente, todo su mundo se ha hecho añicos, pues se verá obligada a mudarse a Londres con su tío Philip.

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