2020: el año de las mujeres en el arte

Este año, cualquiera que haga una lista con las exposiciones imperdibles podrá constatar que los nombres de mujeres artistas son los grandes protagonistas. En España, la estadounidense Joan Jonas inaugura el 25 de febrero en el Museo Thyssen; la brasileña Lygia Clark, a partir del 6 de marzo en el Guggenheim de Bilbao, donde también se podrá ver una muestra de Lee Krasner desde el 26 de mayo. Mientras, la Fundación Miró de Barcelona expone a la india Nalini Malani, ganadora del Premio Joan Miró 2019, desde el 20 de marzo, y la española Concha Jerez, Premio Nacional de Artes Plásticas y Premio Velázquez, presenta la muestra Que nos roban la memoria, a partir del 28 de abril, en el Museo Reina Sofía. Parece que, ahora sí, las mujeres entran en los centros artísticos más importantes de nuestro país como protagonistas y sujetos creadores.

El Museo del Prado ha sido machista, como la sociedad”.

Miguel Falomir

Hace un año, Miguel Falomir, director del Museo del Prado, dijo que la pinacoteca “ha sido machista, como la sociedad”. No eran palabras vacías y parece decidido a redimir esa desigualdad. “El Museo del Prado es hijo de la época, o las épocas, que le ha tocado vivir durante sus 200 años de existencia. No sé si el término redención es el más preciso, lo que pretendemos con las últimas muestras, desde la gran exposición de Clara Peeters a la recientemente clausurada de Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, es dar presencia a mujeres artistas que alcanzaron una gran significación en su momento y que merecen un lugar en la historia del arte”, explica. La próxima exposición que tienen programada se titula Las invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931), a partir del 31 de marzo.

Una tendencia global

La irrupción de nombres propios femeninos y el cambio de actitud frente al arte hecho por mujeres no se limita a España. Este año se suceden los monográficos de mujeres en todo el mundo. Desde Qatar, con una retrospectiva de la libanesa Huguette Caland en el Museo de Arte Moderno, a París, con exposiciones de Alice Neel o Claudia Andujar. Pero también Yayoi Kusama en Berlín, Judy Chicago en San Francisco o Artemisia Gentileschi en Londres.

No es casualidad, sino una tendencia al alza impulsada desde varios frentes. El primero es el clamor popular. El feminismo ha pasado de ser minoritario a convertirse en un altavoz mainstream. “El desequilibrio entre el arte hecho por mujeres y el arte de mujeres que se muestra en museos o galerías es clamoroso, aparte de injusto”, apunta Maite Méndez Baiges, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Málaga.

La crítica y comisaria Marisol Salanova concede que “2020 marcará la diferencia” en la programación de los centros de arte, pero advierte de que “no se trata solo de un reclamo de justicia histórica sino que cada vez es más importante sensibilizar desde el arte en la lucha contra el machismo y la invisibilización de nuestro valor como creativas”.

La irrupción de mujeres en puestos de mando también ha supuesto un espaldarazo al arte hecho por mujeres. Un ejemplo paradigmático serían las jefas de la Tate. En 2016 Frances Morris se convirtió en la primera directora de la Tate Modern, y en 2017 se nombró a Maria Balshaw directora de los museos y galerías de la institución. Desde entonces, los monográficos dedicados a artistas femeninas en sus pinacotecas se han sucedido.

“Si un 70% de quienes se gradúan en Bellas Artes son mujeres, la infrarrepresentación femenina en museos y galerías no se explica”, defiende Semíramis González, directora artística de la feria JUSTMAD, donde este año habrá paridad entre las participantes.

El cambio también se ha percibido en el MoMA. Tras su ampliación en 2019, el museo neoyorquino apuesta por una mayor diversidad, tanto racial como de género. El mejor ejemplo es la sala de Las señoritas de Aviñón, de Picasso, donde la obra del pintor malagueño comparte espacio con American People Series, firmado por la afroamericana Faith Ringgold.

La perspectiva de género

Para hacer el arte inclusivo e igualitario es imprescindible la perspectiva de género. El director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, lo resume: “En el Reina las cuestiones de género forman parte del programa. Así, aparecen en el recorrido de la Colección numerosas mujeres artistas con un protagonismo equivalente al de sus compañeros”.

Por su parte, el director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, Guillermo Solana, explica que en la pinacoteca están trabajando con la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) “para someternos a su cuestionario autocorrector y cambiar lo que haya que cambiar, en redistribución [de salario y de poder para las profesionales de los museos], representación [presencia de creadoras en la colección y en las temporales] y reconocimiento [perspectiva de las obras de mujeres en su contexto histórico]”. Este año han programado tres monográficas dedicadas a mujeres: ahora la joven pintora asturiana Chechu Álava; desde el 25 de febrero, Joan Jonas y, en otoño, la suiza Claudia Comte. “Para 2021, preparamos una gran muestra de Georgia O’Keeffe”, adelanta Solana

No es una tendencia pasajera. Como subraya González, “ya no cabe en la cabeza de nadie que en 2020 siga haciéndose una programación que olvide a la mitad de la población”

El sesgo de la mirada

Un estudio de la Universidad de Luxemburgo demostró que en las subastas de arte, cuando se creía que la obra estaba realizada por una mujer su precio descendía en un 47% de media. Los académicos señalaron que en el mercado del arte existe una “discriminación sistémica”. En una parte del estudio, los participantes en el mismo habían tenido que valorar las obras de arte que les enseñaban. Las obras firmadas por mujeres fueron consideradas como “menos valiosas”. Pero, en realidad, todas las obras que les habían enseñado –masculinas y femeninas– estaban generadas con Inteligencia Artificial. El sesgo estaba en el ojo de quienes las apreciaban.

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