Tu bálsamo labial no está funcionando y esta podría ser la razón

El bálsamo labial es uno de esos indispensables en todos los neceseres, bolsos y bolsillos independientemente de la época del año que sea. Pero si ya durante todo el año no paramos de usarlo, el invierno hace que esto se multiplique hasta límites insospechados. Aunque esto puede ser señal, no solo de que el frío esté dañando los labios, sino más bien de que o el bálsamo labial que nos acompaña no esté haciendo su trabajo o que incluso su aplicación dañe los labios.

Y es que, aunque tendemos a usar una y otra vez bálsamo labial creyendo que así se repararán y protegerán mejor nuestros labios, esto puede causar que ya no sea efectivo en la piel de los labios o causar efecto rebote en ellos, secándolos y levantando pielecillas, creando más grietas o haciendo heridas. Y esto, como se puede esperar, es por causa de los ingredientes con los que se formulan. Es decir, aunque deberían ser productos realmente suaves para adaptarse a la delicadeza de la piel de los labios, no siempre ocurre.

Uno de estos ingredientes es el mentol o el eucalipto. Este se usa para aliviar la congestión al ponerlo cerca de la nariz. Además, igual que ocurre con el alcanfor, provoca cierto picor en los labios que resulta adictivo en cierta manera y que es el responsable del mítico «si pica, es que está curando», pero, a veces, está ocurriendo lo contrario. De hecho, se pueden provocar más heridas y alergias. Por su parte, otras fragancias con las que se «aderezan» los bálsamos labiales, según afirman los expertos, provocan alergias irritando la piel de los labios y producen sequedad. Algo que también hacen las glicerinas y parafinas, pues no dejan que los labios se hidraten correctamente.

A estas se suma también el fenol, que se utiliza para dar un extra de volumen en los labios y que usado de forma excesiva puede llegar a ser tóxico. Y sustancias como aceites minerales e hidrocarburos que pueden ser también tóxicos y cancerígenos si se consumen en exceso.

Esto no quiere decir que haya que alejarse de todos estos ingredientes en la formulación de bálsamo labial, aunque sí conviene evitar aquellos que puedan considerarse más peligrosos o usarlos de forma moderada. Por otro lado, la única forma de probar si nuestro protector de labios sigue funcionando es con el mecanismo de «prueba-error».

Es decir, el bálsamo labial sigue siendo una de las soluciones clave para reparar los labios y protegerlos. De hecho es mucho mejor opción frente a la vaselina, que crea una película en los labios que no permite que estos se reparen porque no penetran los ingredientes activos. Solo hay que evitar usarlo en exceso, solo cuando se necesita. Por ello, lo primero es comprobar si nos hace efecto, después disminuir su uso y si aún así siguen estando agrietados cambiar de fórmula, ya que, aunque no se deba a estos ingredientes, puede ser que otros sean los que están haciendo daño a la piel de nuestros labios. Para evitar esto, se recomienda usar bálsamos labiales formulados con ingredientes naturales.



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