Las filias y las parafilias más comunes de nuestra sociedad

En los últimos años, (¡por fortuna!), cada vez son más las personas que fomentan, practican y son receptivas a un tipo de sexualidad que deja de girar en torno al coitocentrismo para dar la bienvenida a un mundo de lo más amplio en el que todavía quedan muchísimas cosas por explorar.

Es por ello que las conocidas como filias y parafilias, poco a poco están dejando de ser consideradas un aspecto tabú del sexo siempre y cuando sean legales y no causen daños físicos o mentales a otras personas.

Para conocer estos dos términos que siempre hemos escuchado pero que muy pocas veces no hemos parado a profundizar sobre ellos, desde Harper’s Bazaar nos hemos puesto en contacto con la psicóloga y sexóloga Judith Viudes para conocer las diferencias entre ambos, en qué consisten y cuáles son los más comunes de la sociedad. ¡Lee atentamente y aprende a disfrutar del sexo sin prejuicio alguno!

¿Cuál es la diferencia entre filia y parafilia?

Lo primero que debemos tener en cuenta antes de nada, es conocer la principal disparidad entre estos dos conceptos. Tal y como afirma la especialista Viudes:

¿Por qué debemos eliminar el término parafilias del apartado de connotaciones enfermizas?

El problema radica sobre todo al referirnos al concepto de parafilia. Porque ¿qué es exactamente la ‘norma’? ¿Quién determina que es lo normal o cuándo deja de serlo? Tal y como indica Viudes, «hasta hace muy poco el sexo oral era considerado una parafilia», y ahora es obvio que no lo tratamos como tal y que lo hemos incorporado en la mayoría de ocasiones a nuestra rutina sexual.

«Por eso, cuando escuchamos la palabra parafilia, le damos una connotación enfermiza, patológica. Y esto no es real. La erótica es diversa y única en cada persona, y todo aquello que se salga del coito y cuatro prácticas más es considerado ‘raro’ o ‘fuera de lo normal’ y no, que no sea normativo no significa que sea malo», continúa Viudes.

Para que una parafilia se considere un trastorno, deber producir un malestar clínicamente, daño o sufrimiento significativo en cualquier ámbito de la vida de la persona en cuestión o de las que están a su alrededor. Tal y como cuenta Viudes «los trastornos parafílicos son fantasías recurrentes e intensas de excitación sexual, pulsiones o comportamientos sexuales angustiosos o incapacitantes y que involucran objetos inanimados, niños o adultos sin consentimiento, ni consenso, ni deseo, o el sufrimiento de uno mismo o de las partes implicadas». Y además según el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) debe prologarse en el tiempo durante al menos 6 meses para ser tratado como tal.

¿Cuáles son las filias y parafilias más llamativas?

La mayoría de personas conocemos el voyeurismo, la pedofilia, el sadismo, la necrofilia o el exhibicionismo, pero existe todo un universo por descubrir más allá que no produce a priori ningún perjuicio ni a uno mismo ni al resto de personas. En palabras de Viudes las filias más curiosas de la sociedad en la que vivimos son las siguientes. ¡Aunque, recuerda que, cada persona es un mundo!

La clave está en aprender a disfrutar de la sexualidad sin dañar a nadie

Que nada ni nadie te diga como debes vivir tu propia sexualidad siempre y cuando todas las personas que sea vean involucradas en estas prácticas sexuales la disfruten por igual, sin causar daño alguno y siempre desde un punto de vista sano (y legal).

«Las filias sexuales mencionadas con anterioridad son totalmente sanas aunque no sean normativas. La diversidad erótica en las personas es inmensa y todos tenemos nuestras parafilias particulares, pero nos falta mucho autoconocimiento erótico y exploración. Y sobre todo, información veraz y científica para romper tabúes y dejar de patologizar cosas que no lo son», indica Viudes.

Es por ello que los profesionales de la sexología prefieren llamarlas ‘peculiaridades o particularidades eróticas‘, porque así introducen un lenguaje más cercano y real, y van abandonando los prejuicios y las falsas creencias que rondan en el ámbito sexual y que lo limitan a cuatro prácticas, ¡el sexo es mucho más!

Tal y como sentencia Viudes: «esto es base para entender que las filias, del tipo que sean, están para vivirlas de la forma más saludable, placentera y divertida. Mientras exista deseo, consenso y consentimiento de todas las partes implicadas, estará bien. Rompamos con el malestar que muchas personas tienen que sufrir a causa del estigma que rodea la propia palabra parafilia, y todo el desconocimiento y miedo que esconde». ¿Nos ponemos a ello?




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