Una orden de alejamiento, un paso atrás en las acusaciones… Todas las claves del cara a cara judicial de Mainat y su mujer

Primera fecha clave para Josep María Mainat y su todavía mujer, Angela Dobrowolski, dentro de esa historia digna de ser llevada a la pequeña pantalla (aunque aún no sabríamos categorizarla, puesto que está a caballo entre el culebrón y un ‘thriller’ de los que absorben las horas en Netflix). Ayer domingo, se vieron las caras en los juzgados dentro de esa causa abierta contra ella por un presunto intento de asesinato al productor.

Bueno, en realidad no llegaron a verse, porque declararon en salas diferentes para tratar de esclarecer qué pasó esa noche en la que ella le suministró varias inyecciones a Mainat antes de que entrase en un cuadro clínico que rozaba el coma hipoglucémico y que llevaba a que este apuntara que Angela había tratado de asesinarle mediante una dosis excesiva de insulina.

Lo cierto es que, ayer, Josep María daba un paso atrás en cuanto a unas declaraciones que considera que pudieron ser exageradas al estar muy reciente ese susto que pudo acabar en tragedia. “Siento haber lanzado estas acusaciones por una intuición“, eran sus palabras a las puertas de los juzgados. En las mismas, se mostraba “aliviado” ante la decisión del magistrado de imponer una orden de alejamiento a Dobrowolski, que no se podrá acercar a menos de 1.000 metros ni a él ni a los hijos que tienen en común.

Por si fuera poco, ese Juzgado de Instrucción 32 de Barcelona donde se está desarrollando la causa, le ha retirado el pasaporte a Angela que, además, deberá presentarse a ‘fichar’ cada 15 días, como medida que garantice que cumple con todo lo que se le ha impuesto y que sus movimientos queden limitados. Lo tendrá que hacer hasta que se celebre ese juicio en el que se determine si ella, que ofreció hace poco menos de una semana una entrevista en Cuatro en la que las imprecisiones y las contradicciones fueron las grandes protagonistas, intentó o no acabar con la vida de un Mainat con quien la relación no pasaba por su mejor momento.

Al menos, de eso habla el hecho de que ella misma reconociera ante las cámaras que mantenía un ‘affaire’ y que no se cortó a la hora de saltarse las restricciones del confinamiento para llevarse a ese amante a una de las casas propiedad del fundador de La Trinca. Un lío extramatrimonial que no sería sino un ingrediente más dentro de este cóctel lleno de matices y que va a hacer sudar tinta a quienes juzga el caso, pero también a los abogados de ambos.

De hecho, ante la complejidad del escenario, ella decidía cambiar de letrado hace unos días. Ni más ni menos, depositaba su confianza en Jorge Albertini, experto penalista que, además, entiende muy bien los tiempos mediáticos, ya que no es extraño verle sentado en los platós de televisión.

Mi marido me quería encarcelar a toda costa”

Dobrowolski

Josep María dejaba muy claro ayer que no quiere ver a la madre de sus hijos en la cárcel, pero si que se demuestre qué pasó y que, en el caso de que sea un peligro para su integridad, se le garantice un marco de seguridad para poder continuar con una vida lo más tranquila posible. La que no tiene ahora que su rutina se ha convertido en algo muy similar a ese plató de ‘Crónicas Marcianas’ del que fue responsable.

Dobrowolski, por su parte, quiso llevar la contraria a las declaraciones de Mainat, porque su sensación es que lo único que persigue el padre de sus hijos es que cumpla una condena entre rejas.”Mi marido me quería encarcelar a toda costa”, manifestaba, ya sin su peluca y ante una maraña de medios, tras haber contado su versión a las autoridades judiciales.

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