Un falso romance con el rey Felipe de Bélgica, marquesa y pintora: todo sobre el nuevo amor de Mario Conde (que le ha devuelto a la vida pública por la puerta grande)

Para cualquier pareja millennial el signo inequívoco de amor verdadero es seguirse (mutuamente, dato importante) en Instagram. Si hay ‘follow’, hay corazones de por medio. Y el cortejo 2.0 está asegurado. Parece que cuando uno llega a cierta a edad (o básicamente ha crecido libre de redes sociales, pero en este caso, no de presión mediática) eso de acumular seguidores deja de ser una prioridad. Aunque uno de esos seguidores sea tu nuevo amor. Mario Conde y la marquesa Adriana Torres Silva no se siguen en Instagram, pero sí son novios. Moderneces, oye.

La noticia ha salido hoy a la luz: el expresidente de Banesto, (72) y la artista sevillana, (52) habrían comenzado una relación amorosa (en la que 20 años de diferencia les separan, ¿déjà vu con Ana Soria y Enrique Ponce?)después del confinamiento demostrando dos cosas. La primera, que el amor no tiene edad (ni deudas con Hacienda) y la segunda, que la pandemia no es excusa para encontrar un compañero de viaje. O de cenas. O de vida. Adiós febrero, a partir de ahora el mes del amor es octubre: prueba de ello es la relación de Claudia Osbonrne con José Entrecanales de la que hablábamos ayer.

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Dentro de los dogmas del buenismo de salón, uno de los mas conspicuos y rematadamente sin sentido es la afirmación de que todos somos iguales. No, como dirían los juristas, ante ley, lo que de idéntico modo es tan falso que provoca hilaridad. No. Se trata de afirmar una suerte de igualdad cósmica, existencial. Y si algo enseña la Vida, con mayúsculas, es precisamente la diversidad. Es la Ley de la Naturaleza y los humanos, con mayor o menor éxito, en ella nos incardinamos. Y, claro, como no puede ser de otro modo, respondemos a su postulado esencial. Entonces, ¿en qué cosiste la igualdad? No va mas allá de una identidad genética. Quiero decir: todos los humanos -a salvo extraterrestres humanoides que me resultan desconocidos— provenimos de un mismo proceso evolutivo. Todos. Pues bien, mas allá de esta identidad se encuentra la desigualdad. No todos tenemos ni la misma inteligencia. ni memoria, ni carácter, ni habilidades de todo tipo. Ya me gustaría ser artista de la voz o del dibujo, pero nada mas lejos de mis habilidades. Hace ya tiempo que intenté categorizar la diferencia y se me ocurrió el concepto de raza espiritual: el proceso biológico evolutivo afecta al cuerpo, pero no al alma o al espíritu. Las diferencias son “raciales”, pero del alma, de espíritu y en esta “raza espiritual” residen las diferencias de todo orden que habitan en el alma, el espíritu o el corazón de los diferentes humanos, y al nacer con nosotros no queda otra que entenderlas como atributo de la creación. Pero como somos humanos, y debemos honrar a la Humanidad, hay que garantizar dos cosas: que cada ser humano tiene por el mero hecho de serlo el atributo de la dignidad, mientras no se empeñe —lo que no es infrecuente— en dilapidarla. Y que la vida humanamente ordenada obliga a garantizar a todos la igualdad de oportunidades. Mas allá de estos dos principios, opera con toda su eficacia el postulado de la desigualdad.

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Desde que se acabó la cuarentena, la pareja ha sido vista en varias ocasiones, lo que deja de manifiesto que no esconden su amor pese al varapalo que ha recibido Conde esta semana: se encuentra en la lista de morosos de 2020 (ojo, junto a Neymar, Paz Vega o Patricia Conde), documento que publica Hacienda y que refleja las personas o entidades que deben más de 1 millón de euros a diciembre del año pasado.

Números a parte, ¿quién es, realmente, esta pintora que le ha robado el corazón al empresario? Inspeccionando sus redes sociales podemos vislumbrar dos detalles: a) utiliza su cuenta de Instagram (que tiene abierta) como ventana para sus creaciones, y b) es amiga de Lourdes Montes (a ella sí le ha regalado el ‘follow’, imaginamos que Mario aún tiene que ganárselo), formando así parte de la crême de la crême sevillana. Pero el estatus de Adriana Torres es histórico: miembro de una familia de aristócratas vinculados a la realeza, la marquesa de Casa Mendaro es una de las artistas más queridas del sur, aunque su arte traspasa fronteras.

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SELFIE CON ARTISTA, Selfie with the artist, oil painting on mirror, Una de las enfermedades de la sociedad digital contemporánea es la extensión de la frivolidad de una manera incontrolada, la necesidad de pertenecer a un grupo que te acepte por los símbolos y el “look”. La idea de presentarse a los demás a través del selfie mostrando una sugerente exaltación de la mirada, un gesto exagerado de los labios y poses del cuerpo con signos de victoria dibujados con los dedos hacen que ciertos jóvenes y no tan jóvenes, crean que así se les acepta como modernos como personas que son cool, atractivas y que marcan tendencia. Vivimos una moda de falsa seducción que valora lo físico sobre lo intelectual, la frivolidad sobre los sentimientos y los valores construidos desde la autenticidad. Esta obra ironiza sobre esta realidad. Como artista invito al espectador a completar la idea de pertenencia al grupo, en este caso de cómplices con mi discurso, en un espejo como soporte que le devuelve su propia imagen. One of the diseases of the contemporary digital society is the extension of frivolity in an uncontrolled way, the need to belong to a group that accepts you for the symbols and the "look". The idea of ​​presenting oneself to others through the selfie showing a suggestive exaltation of the look, an exaggerated gesture of the lips and body poses with victory signs drawn with the fingers make certain young and not so young, believe that this way he accepts them as modern as people who are cool, attractive and who set a trend. We live a fashion of false seduction that values ​​the physical on the intellectual, the frivolity on the feelings and the values ​​constructed from the authenticity. This work ironizes about this reality. As an artist I invite the viewer to complete the idea of ​​belonging to the group, in this case as accomplices with my speech, in a mirror as a support that gives back his own image. Pic by @luciacorsinisanmiguel ##art #arte #artecontemporaneo #contemporaryart #painting #pintura #escultura #sculpture #instalacion #instalation #autorretrato #autoportrait #corazon #heart #love

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Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, ha realizado diversos cursos en la Universidad de las Artes de Londres. Profesora de pintura durante más de 10 años y madre de tres hijas, ha visto sus obras expuestas en diversas ocasiones a lo largo de los años. Divorciada del empresario Felipe del Cuvillo, en los noventa hubo rumores de que mantenía un romance con Felipe de Bélgica, aunque más tarde resultaron falsos.

Por su parte, Conde se ha casado en dos ocasiones. Su última relación conocida fue con la también sevillana Pilar Marín, con la que no descartó casarse en su momento, pero desafortunadamente, no sonaron campanas de boda. ¿Será este su amor definitivo? Solo el tiempo dirá, o en su defecto, el ‘follow’ en Instagram. De momento, Conde no desiste: las señales le delatan en el mundo 2.0. Una fotografía de pinturas y un lienzo en blanco con unas bonitas palabras que comienzan así, “El arte ha vuelto a mi vida y según mis meigas gallegas volvió para quedarse” a principios de septiembre que son, a ojos del que mira con atención, toda una declaración de amor.

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El arte ha vuelto a mi vida y según mis meigas gallegas volvió para quedarse. Digo volvió porque nací rodeado de arte. Mi mente conserva las notas suaves arrancadas por las manos de mi madre al desplazarse con ternura sobre las teclas del piano que adornaba el hall de la casa de mis abuelos en Lisboa. También mi almacén interior custodia el gesto inequívoco de mi padre cuando mezclaba —sin orden aparente pero imagino que con algún concierto interior— colores vivos y tenues sobre su paleta de pintor aficionado, para trasladarlos, una vez compuesta la mezcla, con un exquisito cuidado, al óleo en el que traería mi padre a la vida del arte a unos estremecedores payasos en cuyos ojos y boca se adivinaba, elocuente y sutil a la vez, ese sentimiento que tiempo después califiqué como tristería: el matrimonio morganático entre tristeza y alegría Qué gallega es mi querida tristería!. Y ahora vivo en Andalucía, al sopié de la sierra Norte sevillana, en donde la palabra mas usada en esta tierra de María Santísima es, precisamente, la palabra arte. Cuando alguien ejecuta algo bien por estos lares de Dios es que, según el dicho andaluz, tiene arte. Y arte hay que tenerlo para pintar, esculpir, cantar, bailar, hablar, contar chistes y para hacer el amor, porque el amor sin arte es una intolerable ordinariez. Curioso pero esa noción del arte como habilidad de componente perfeccionable por estudio y práctica, se corresponde con el concepto grecorromano, que excluía del arte a la Poesía., porque ésta no vivía de la técnica sino de la intuición. Por cierto, ayer meditaba sobre este asunto: la relación que existe entre Arte y Poesía. Así que cuando lo tenga mas o menos diseñado volveré por estos sitios a dar la lata con mis ideas. De momento, bienvenido sea el arte de nuevo a mi vida para todo lo dicho

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