Todos los fracasos profesionales (y personales) de Sarah Ferguson: la royal de la casa real británica de la que nadie se acuerda

No era la más guapa, ni la más simpática ni la más estilosa. Por estas razones, Sarah Ferguson sí que podría haber sido la verdadera ‘duquesa del pueblo’ británico ya que muchas mujeres se podrían haber sentido más identificadas con ella que con la malograda princesa de Gales, Lady Di.

Sin embargo, el destino quiso que tanto Sarah como su cuñada viviesen matrimonios complicados. En el caso de la duquesa de York, ella mismo confesó que los compromisos navales de su marido, el príncipe Andrés, hicieron que durante los primeros cinco años de matrimonio se viesen 200 días en total. Además, los tabloides británicos se cebaron con la figura ‘curvy’ de Sarah utilizando expresiones tan hirientes y peyorativas como ‘Duchess of Pork’ y ‘Fat Fergie’.

Así pues, en 1992 la pareja anunciaba su separación y la reina Isabel II se encargaba de cerrarle la puerta para siempre. ¿Cómo? La monarca hizo público un comunicado en el que aseguraba que la duquesa ya no representaba a la monarquía y que la ‘royal house’ jamás se haría cargo de las posibles deudas que Sarah pudiese tener.

Para empeorar más las cosas, el ‘Daily Mail’ publicaba ese mismo verano unas imágenes donde un adinerado hombre de negocios americano chupaba los dedos de la duquesa mientras esta disfrutaba de un baño en topless. Unas fotografías que supusieron la ruptura definitiva entre la familia real británica y Sarah. De hecho, tres años más tarde y en un intento por limar asperezas, la duquesa de York envió un ramo de flores a la princesa Margaret. Según cuentan las ‘malas lenguas’, la hermana de la reina Isabel II le escribió una nota con el siguiente texto: “Has traído más vergüenza a nuestra familia que la que jamás podrás imaginar”.

Dicho esto, cabe decir que la duquesa de York nunca se arrepintió de su divorcio ya que, como bien dijo ella misma en una entrevista, “yo lo que quería era trabajar”. Y lo hace, o más bien lo intenta porque, para ser sinceros, la fortuna profesional la esquiva tanto o más que la sentimental. Sarah es lo que podríamos llamar una mujer de negocios orquesta: lo intenta todo y de todas las maneras posibles.

En 2016, Sarah se lio la manta a la cabeza (y nunca mejor dicho), cuando aceptó ser la imagen de un alisador de pelo que ella misma promocionaba en la Teletienda americana. Ver para creer. Además, se hizo un 2×1 al aceptar también vender licuadoras. Pero que nadie se equivoque porque la duquesa de York también apunta alto.

El año pasado anunció que había diseñado tres plumas estilográficas “inspiradas en la naturaleza”. En colaboración con la firma Montegrappa Italia, ‘Fergie’ vende cada pluma a la nada despreciable cifra de 1.995 euros. Aunque dicen los que la conocen que el negocio no acaba de arrancar.

Sin embargo, y como ella no se rinde, está actualmente desarrollando una empresa llamada ‘Duchess Inc.’, que pretende vender todo tipo de productos para llevar una vida glamurosa y saludable. De hecho, hay quien piensa que podría estar intentando imitar el lucrativo negocio de Gwyneth Paltrow, Goop. Pero por si esto le fallase (cuenta el periódico ‘The Sun’ que aún está buscando inversores para reunir los 3 millones de libras que necesita para ponerlo en marcha), acaba de firmar un acuerdo con una pequeña editora de libros australiana para que escriba siete cuentos para niños.

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Eso sí, a mediados de este año, Sarah podrá presumir de ver su primera novela de ficción publicada. ‘Her Heart for a Compass’ ha sido escrita por la duquesa en colaboración con la escritora Marguerita Kaye. Por lo que se sabe, la historia se centra en la vida de una joven adinerada en la época victoriana que tendrá que enfrentarse a sus miedos. Los críticos, de momento, ya han augurado la peor de las suertes para esta incursión literaria. Algo que, seguro, la duquesa de York ya esperaba.

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