Racismo, ‘buylling’, robos… Todos los obstáculos que marcaron la infancia de Omar Montes

Lleva buscándose la vida en el mundo de la música mucho tiempo, pero su relación con Chabelita Pantoja, hace apenas un par de años, sirvió para que Omar Montes se convirtiera en un personaje más del mundo de corazón. Y para que esa fama le diera un empujón en su carrera, por supuesto (de hecho, hubo quienes señalaron que su relación con la hija de Isabel Pantoja tan solo buscaba repercusión para sus canciones).

Ganador de la última edición de ‘Supervivientes’, la vida de Montes, un chaval de barrio, no ha sido fácil. Anoche contó todos los obstáculos y las malas prácticas que llevó a cabo durante su infancia y adolescencia, sobre los que ya ha mostrado arrepentimiento en otras ocasiones. Fue en ‘Volverte a ver’, ante un Carlos Sobera que no perdía detalle de todas y cada una de las palabras que salían de la boca de su invitado.

“Vengo de un barrio complicado, las cosas no eran fáciles cuando era un niño, vamos que tenía menos dinero que uno que se está bañando”, decía, haciendo uso de ese juego de palabras que se ha convertido en una de sus señas de identidad y que denota una habilidad especial en él para construir expresiones a una velocidad al alcance de pocos. “Algo tan cotidiano como ir al cine nunca he podido, por eso sé vivir con lo básico“, añadía, para poner en situación a los espectadores.

Aquellos chavales que me pegaban y me perseguían ahora llenan mis conciertos”

“Era amigo de lo ajeno, robaba mucho. Tenía todos los iPods mini de mi barrio, con 12 ó 13 años. Luego le decía a mi abuela que me lo regalaban. Yo quería ser un niño normal, pero tenía unos cuantos factores en mi contra”, relataba antes de enumerar esos problemas que le marcaron y a los que tuvo que hacer frente: “El racismo, me llamaban gitano, si estaba un poco gordito, el ‘bullying’, un día me pegaban otro día tenía que salir corriendo… Se metían conmigo hasta por respirar, por todo”.

Sin embargo, de todo aquello saca una conclusión positiva: la vida ha revertido la situación. “Aquellos chavales que me pegaban y me perseguían ahora llenan mis conciertos y me piden ‘selfies’; ahí me he dado cuenta de algo que me agrada mucho y es que no soy una mala persona. No soy vengativo”, sacaba a modo de conclusión Omar, que se ha convertido en una ‘celebrity’ y en todo un ‘influencer’ en las redes sociales.

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