París Hilton habla con Meghan Markle sobre sus traumas

«Me llevaron a una habitación con personal masculino y femenino y, como a otros tres estudiantes, me hicieron quitarme toda la ropa y hacer un registro al desnudo frente a toda esta gente… Todo el mundo era un zombie y era como si fuera algo salido de una película. Todos los días le rezaba a Dios diciendo: Por favor, despiértame de esta pesadilla, sácame de aquí». Con estas palabras, Paris Hilton describió recientemente a Meghan Markle el que fue el capítulo más difícil de su vida, su estancia en internado en Utah.

En una conversación larga, que tuvo lugar a propósito del último capítulo del podcast de Archetypes que capitanea la duquesa de Sussex, la socialité abrió su corazón y se sinceró sobre esa dura etapa, confesando haber sufrido durante la misma abusos físicos, verbales y mentales. Bajo el título de Breaking down the ‘Bimbo’, la influencer también confesó haber adoptado el papel de «rubia tonta» como forma de salir adelante por cuenta propia y crear una marca personal que le ayudara a trabajar por cuenta propia y alejarse de los traumas de la infancia que había adquirido durante su período en el internado.

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En unos años en los que la belleza se priorizaba frente a cualquier otra cualidad, Paris Hilton lo tenía todo para encasillarse en ese prototipo de mujer socialmente construido. Incluso, dice ella misma durante la charla, que los productores del reality The Simple Life le pidieron que adoptara el guión de dumb blonde («rubia tonta»), mientras que, su amiga Nicole Richie, sería la agitadora y rebelde del programa.

A raíz de ese momento, ella construyó todo el mundo que siempre rodeó a la figura de Paris Hilton: brillos, unicornios, rosa... Una estética de Barbie con la que disfrazó su infelicidad para enfundarse en una vida en la que todo parecía ser mucho más perfecto y alegre. Ella creó una imagen que, aunque este año más que nunca continúa siendo recordada, en aquel momento le provocó uno de los problemas emocionales más comunes de la fama, la disociación: «Casi me quedo atascada y perdida en el personaje. Era como si las líneas se volvieran borrosas o me olvidara de quién era yo».

Durante este emotivo y honesto intercambio de confidencias, Meghan Markle empatizó con Paris Hilton y también le contó haberse sentido una Bimbo girl (una chica sexualizada y considerada tonta) durante su participación en el programa Deal or no deal, en el que, como ella mismo dijo durante la grabación, recibía cupones para realizarse bronceados semanales: «Terminé yéndome con este agujero en el estómago sabiendo que era mucho más de lo que se objetivaba en el escenario. No me gustaba que me obligaran a ser todo apariencia y poca sustancia. Así es como me sentí en ese momento. Estaba reducida a ser un arquetipo específico».




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