Matthew McConaughey ‘se olvida’ de sus exnovias: ni Penélope Cruz ni Sandra Bullock

La memoria no es flaca, es selectiva. Y la de Matthew McConaughey no es una excepción. El actor tejano celebra su 51º aniversario con un libro de memorias en el mercado. Se titula Greenlights y en él le dedica muchas páginas al amor de su vida: Camila Alves. No escatima ni un detalle sobre cómo se conocieron, cómo le pidió matrimonio, ni siquiera en relatar días concretos en los que hicieron el amor. Pero el protagonista de True Detective, que no niega su facilidad para ligar y habla de haber tenido novias casi desde el parvulario, no nombra a las demás. Ni a Penélope Cruz, ni a Ashley Judd ni siquiera Sandra Bullock de quien llegó a decir: "Estuve loco por Sandy, ni siquiera ella sabe lo brillante que es".

Pero ese brillo lo olvidó y todos los elogios de Greenlights van dirigidos a Camila, que era modelo cuando la conoció y hoy se dedica a diseñar bolsos y cuidar de los tres hijos que tiene con el actor: Levi Alves, Vida Alves y Livingston Alves, de 12, 10 y 7 años. Con ellos viaja la pareja allá donde él tiene un rodaje porque esa fue la segunda promesa que le hizo a su entonces novia cuando aceptó vivir con él. La primera fue de corte más romántico y sucedió en un resort de lujo donde ambos fueron a descansar. Tras hacer el amor y tomar tequila, Matthew la miró y le preguntó: "¿Qué tendría que hacer mal para perderte?" Y como en una de las muchas películas románticas que él ha protagonizado, ella le respondó: "Cambiar".

Amor idílico y convencional

Esa historia de amor empezó en 2005. Fue en el bar de un conocido, donde al actor le dejaban prepararse sus propios margaritas. Si hacemos caso a su relato, vio pasar a Camila “con un vestido turquesa sobre sus hombros de caramelo” y tuvo una revelación. Hizo un gesto con la mano para llamar su atención, un amigo le dijo que no era "esa clase de chica" y él se levantó a saludarla. Hablaron, la invitó a su mesa, luego a su casa y ella declinó la oferta, pero acabó yendo porque la grúa se había llevado su coche. "Durmió en la habitación de invitados y yo me asomé dos veces para ver cómo dormía". A la mañana siguiente, la oyó reír en el comedor con su amigos, y en ese momento supo que Camila era la mujer de su vida. La llevó a recoger su coche, le pidió el teléfono e intentó besarla pero ella lo esquivó y quedaron por la tarde. Hasta hoy.

No hay testigos que nieguen esa versión, ni manera de saber si fue eso lo que sintió. Pero cuando Matthew repite y repite que él es, ante todo, un contador de historias, se comprende del todo en los fragmentos que dedica a contar la suya con Alves. Fragmentos que, además de mostrarlo como un esposo enamorado, son los que mejor reflejan qué tipo de hombre es y qué masculinidad practica. Una, como su amor, muy convencional.

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Papá, mamá y Texas

El ganador de un Oscar por Dallas Buyers Clubdescribe en su autobiografía a Camila como una mujer fuerte e independiente que desde el primer día quiso tener sus propios espacios en casa y siempre lo ha animado en todo lo que ha emprendido. Una mujer que enseguida dejó sus cosas para seguir a su hombre. Un hombre que se refiere a ella como "una sirena del Amazonas" y que describe así cómo la percibió nada más verla: "No era virgen, pero no estaba en venta".

Camila, 13 años menor que su marido, le da fuerza y lo anima en todo. Sin ella, cuenta, no habría dado el paso de reinventarse dejando de aceptar cantidades millonarias para hacer otro tipo de cine. Él, a quien algunos medios en Hollywood denominaban "seductor en serie" por salir con casi todas sus compañeras de reparto en las películas, halló a la mujer de su vida en alguien fuera del gremio y disponible para ir con él donde rodara. Y por eso es también la mujer con quien vio claro que quería hacer realidad lo único que había tenido claro en su vida: ser padre.

“Camila dejó de tomar medidas anticonceptivas”, cuenta en tercera persona del singular, desvelando con esos detalles el tipo de masculinidad que ejerce McConaughey. Una que anda de capa caída en algunos sectores –sobre todo en público–, pero que pervive y funciona en muchos otros que no salen en los suplementos culturales. Pero es una de las cosas buenas de estas memorias,la falta de impostura.

El autor no hace una defensa de nada, sólo describe su vida. La que le dieron en su casa estuvo marcada por las peleas de unos padres quese casaron tres veces y se divorciaron dos; que se pegaban mutuamente para acabar haciendo el amor en el suelo de la cocina y delante de sus hijos. Una vida infantil en la que Matthewy sus hermanos empuñaban con una mano la Biblia y con la otra una Daisy BB, pistola con la que cazaba ardillas.

De su madre, Mary Kathlene McCabe, una lianta divertida pero algo egoísta, aprendió Matthew a hacer algunas trampas pero también a salirse con la suya. "En mi casa te castigaban si te saltabas las normas, pero te castigaban aún más si te pillaban", cuenta quien antes de los diez años ya había ganado su primer concurso de belleza y pasó toda su vida y su adolescencia escuchando lo guapo que era.

La admiración que siente por su padre es evidente en esas páginas. James Donald McConaughey, ex jugador de baseball y luego empleado en una petrolera, fue su modelo. El pequeño Matthew, fan de Hulk, soñaba con tener unos bíceps marmóreos y por eso los ponía junto a los de su padre, un tipo recio y alto cómo lo sería él, que le respondía: “El bíceps es sólo para el espectáculo. El tríceps es el músculo del trabajo. Es el músculo que pone la comida en la mesa y un tejado sobre tu cabeza”. He ahí la primera lección del hombreproveedor. Un hombre que podía pegar a sus hijos hasta que se meaban encima y a la vez llorar como un bebé porque su cotorra se cayó al váter y le hizo el boca a boca hasta resucitarla.

Pero el hijo no recuerda nada de eso con dolor, sino como "un rito de paso para ser un hombre". Tampoco se queja nise detiene cuando explica que con 15 años sufrió chantaje sexual y a los 18 un hombre lo violó en la parte trasera de una camioneta. A cada hecho le dedica una línea para continuar luego con uno de sus mantras: "Nunca me he sentido una víctima". Su libro, de hecho, tiene cierto aire motivacional que si no aburre ni cansa ni molesta es porque es ágil, autocrítico muchas veces, divertido. Y porque se nota que es suyo, pues casi en cada párrafo se puede adivinar a McConaughey contándolo de viva voz.

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One proud mamma! #Greenlights book out TODAY!!!! Uau!!! Words can not express how proud I am of this work of love that Matthew did!! Laugh out loud, to tears, to wisdom, to the bumper stickers it is a journey you just have to read!!! Turn your red lights into greenlights!! Go get it at www.greenlights.com or anywhere books are sold!!!💚💚💚 . . 💚💛💚 Uma mamãe orgulhosa! #Greenlights reserva HOJE!!!! Uau!!! Palavras não podem expressar o quão orgulhoso estou deste trabalho de amor que Mateus fez!! Rir em voz alta, às lágrimas, à sabedoria, aos adesivos, é uma jornada que você só tem que ler!!! Transforme suas luzes vermelhas em luzes verdes!! Vá buscá-lo em www.greenlights.com!!

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Hamburguesas con queso y Lord Byron

En ese ambiente se crio el tejano, para quien el paraíso, no tiene empacho en decirlo, está hecho con cerveza, hamburguesas con queso, su mujer, sus hijos, sus hermanos, su rancho y un espíritu de superación típicamente estadounidense.

Y no es McConaughey ningún zoquete: fue siempre un estudiante de sobresaliente, lector inquieto que descubrió y se enamoró de Lord Byron, escritor en sus ratos libros, amante de la música que tuvo su propio sello discográfico, –j.k. livin Records– y ahora, autor de este libro que está bien escrito y tiene más interés que muchas de las memorias de gente famosa, incluidos la mayoría depolíticos.

En ellas cuenta qué tipo de intruso era en la escuela de cine, donde se matriculó tras abandonar la facultad de Derecho. Uno de quien se reían sus compañeros y profesores por ir a ver Duro de matar mientras ellos acudían a ciclos dedicados al director ruso Serguéi Eisenstein. “Que os jodan a todos los que decís que algo es una mierda porque es popular”, les gritó después de que todos le confesaran que ni siquiera habían visto la cinta que protagonizó Bruce Willis.

Es en ese contexto donde Camila Alves aparece convertida en la perfecta compañera de un cowboy, una que en esas páginas se la ve cambiar de rol en cuanto se convierte en madre. "Es absurdo intentar mantener una eterna luna de miel", afirma él con razón y cierta resignación.

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