Marta Robles: \

Convertida en una reconocida escritora de novela negra, la periodista Marta Robles vuelve a las librerías con un libro que agarrota el corazón: ‘La chica a la que no supiste amar’. Una trama muy bien hilvanada, en la que se adentra en el oscuro mundo de la trata de mujeres que llegan a España engañadas, para ser esclavizadas, tras un largo viaje por África, donde sufren todo tipo de penalidades.

En este trayecto literario, a Marta le acompaña Tony Roures, un famoso detective, con una larga trayectoria vital. La presentadora tiene a su favor la constancia, la imaginación, y una larga trayectoria como periodista y presentadora de televisión, lo que no le impide estar centrada en la literatura, con libros que le han dado muy buenos frutos.

Marta ¿Por qué le atrae tanto la novela negra?
Empecé a partir de los 12 o 13 años, como la mayoría de la gente de mi generación, a leer a Edgar Allan Poe, con el que tuve un idilio platónico tan sonado que las aulas se llenaban de sangre y a las monjas casi les da un ataque de ansiedad. Menos mal que fue en esa época, si fuera ahora me hubiera tenido que sentar delante del psicólogo y no me hubiera vuelto a levantar.

Tiempo después, la fascinación continúa.
Porque yo nunca he dejado de leer, es más, soy una lectora compulsiva, y de la novela negra, porque se trata de un género muy recurrente que sabía que algún día abordaría como así ha ocurrido. Empecé con ‘Luisa y los espejos’, la novela con la que gané el premio Fernando Lara, que tiene un punto de misterio que siempre ha estado presente en mi vida.

Y en su obra.
No hasta que Fernando Marías me llamó para que escribiera un relato porno criminal, que escribí porque, como bien sabes, yo soy muy atrevida. Al final, ese relato iba dentro de una antología en la que participamos catorce autores, tres mujeres y once hombres, entre lo más granado del género negro en España.

Para ser primeriza no le fue nada mal.
Porque dio la casualidad de que mi relato fue el más aplaudido, lo que supuso un aliciente y me empujó a meterme en el género negro.

¿Qué le atrae más a la hora de plantearse este tipo de trabajos?
Todo, disfruto con el misterio, pero especialmente haciendo hincapié en la denuncia social y en recrearme en el mal, que es en lo que se ha convertido la novela negra, ya que al principio estas novelas eran historias de policías, después la cosa se complicó y se convirtieron en denuncias de la corrupción. Y en el siglo XXI, lo que yo hago es una radiografía de la sociedad, sobre todo del mal, que convive con nosotros, en cualquier estado y momento.

En ‘La chica que no supiste amar’, rescata a Roures, un detective privado con gran protagonismo en sus libros.
Le rescato porque tiene el perfume de los detectives clásicos, aunque yo lo haya reconstruido con los mimbres que yo quería: él es un ex reportero de guerra convertido en un detective que se dedica a los asuntos de bragueta, que acaba metido en temas de mayor enjundia.

¿Para hacer qué?
Hay algo que yo sé de los ex corresponsales y es que han visto tantas cosas que son conscientes de que el ser humano, dependiendo en qué circunstancias se encuentre, se puede convertir en una alimaña. Ya no piensan que los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos, sino que cualquiera se puede convertir en lo peor del ser humano. Llevan tantas cosas en sus mochilas, arrepentimientos porque no han podido o no han querido hacer lo que les hubiera gustado, precisamente por esa cercanía que tienen con la muerte y la violencia.

Salvo excepciones, son unos vividores.
Es la razón por la que les gusta vivir deprisa, sin empatizar con las personas que conviven, además de ser muy masculinos, razón por la que muchos hombres se identifican con ellos y gustan tanto a las mujeres.

¿No pecan de machistas?
Algunos sí, pero Roures no. Para construir el personaje tuve que hablar con muchos reporteros de guerra, como Arturo Pérez Reverte o Jon Sistiaga, y de esas conversaciones salió Roures. Un tipo con encanto, que gusta a las mujeres porque es culto, leído, de hecho tiene una biblioteca extraordinaria y discos porque le gusta la música, que es el bálsamo que cura sus heridas. Y otra cualidad poco frecuente en los hombres.

¿Hace bien el amor?
Ja, ja, ja, sabe escuchar a las mujeres, aunque no le gusta comprometerse, porque viene muy tocado ya que su mujer le abandonó después de 14 años de convivencia, pese a haberle salvado en momentos claves de su vida. Un tipo que tiene sus años y que vive sin compromiso sentimental alguno.

Un hombre sin metas, ¿no es un espécimen raro?
Me refiero a metas sentimentales, tiene miedo al amor.

¿El amor es ciego y sordo?
Ortega y Gasset lo describía muy bien: El amor es ese estado de estupidez transitoria.

La trata de mujeres está muy presente en su libro.
Ni siquiera las que saben que van a ejercer la prostitución imaginan que terminarán de esclavas. Es un tema delicado de abordar porque la esclavitud es el último escalón de la trata en España, sobre todo de las nigerianas porque para llegar hasta aquí han tenido que endeudarse ellas y sus familias, además de haberles hecho rituales de vudú que las encadenan para siempre a sus proxenetas. Poca gente sabe que estas mujeres no llegan a pisar los burdeles, ejercen la prostitución en la calle.

Un problema que ni siquiera las autoridades quieren ver.
Por eso yo he querido reflexionar sobre los puteros, la responsabilidad que tienen en la esclavitud de estas mujeres. Hasta no hace mucho las estigmatizadas eran las putas no sus chulos, pero eso cambia a partir del 92.

¿Qué ocurrió?
La gente está un poco más concienciada sobre la terrible vida de estas mujeres, pero el que nunca se lleva ni una crítica es el cliente y me gusta llamarlo así porque son los que están comprando carne humana.

Putero puede ser un ejecutivo o un trabajador cualquiera.
Cualquiera puede serlo. A mí me rompe el corazón ver cómo los chicos jóvenes acuden a esos clubs para practicar porno, porque es lo que han visto en cine o en televisión, y es una de las razones por las que tratan tan mal a las mujeres, o surgen grupos como la Manada.

¿Es cierto que por cada hospital público hay tres burdeles?
Ha salido publicado, pero no debe extrañarnos porque en cuanto coges el coche y sales a la carretera hay miles de locales con lucecitas de colores, en los que hay mujeres explotadas que dan pingües beneficios.

¿Quiénes viven de este negocio?
Además de los proxenetas y las redes que les traen a España, están los bancos, los abogados que les asesoran, los médicos que no denuncian según qué cosas, policías, periodistas que están a su servicio… una extensa red que posibilita que ocurra lo que ocurre.

¿Legalizar la prostitución sería parte de la solución?
Todo lo contrario, pese a que a los proxenetas les gustaría que se legalizase porque sería más fácil para ellos, se ha constatado por lo que ocurre en otros países donde se ha legalizado, que no se erradica.

¿Qué otra cosa se puede hacer?
Prohibirla, como han hecho en Suecia.

Legalizándolas tendrían Seguridad Social, pagarían impuestos…
Y se darían de alta como autónomas. ¿Tú crees que algún putero les va a extender una factura por los servicios prestados?

¿Es fácil describir escenas de sexo?
El sexo en el que yo me recreo no tiene que ver con el de la prostitución, porque no me regodeo en la sordidez, ni revictimizo a las víctimas. Trato el sexo de divertimento, el que tiene que ver con el placer.

Reconocerá que es un tema recurrente.
Llevo tiempo escribiendo sobre sexo, lo curioso es que en el Reino Unido hay un concurso anual de las peores escenas de sexo de la historia. Describir escenas de sexo es muy difícil, pero a mí se me dan bien y hay gente a la que le sorprende. Sí trato de cuidar el lenguaje para no ser soez ni ñoña.

Bien aderezado, ¿sirve para vender más libros?
La novela negra de nuestros días ha trascendido al género, como te decía lo que yo he pretendido es hacer una radiografía de la sociedad, pero sobre todo he tratado de escribir del mal, que nos aterra. Es por lo que cuando hay un suceso tratamos de justificarlo diciendo que el criminal está mal de la cabeza y no es así.

¿Qué opina de las casas de juego?
Hay algo que me llama la atención respecto a la ludopatía y es que la gente debe tomar conciencia de que es una enfermedad. Cambia tanto la personalidad del ludópata que puede hacer cualquier cosa, porque todo lo que resulta adictivo para el ser humano le cambia el comportamiento.

¿Deberían los famosos rechazar este tipo de publicidad?
Para mí es fundamental que se regule seriamente el juego, pero prohibirlo sería un error porque todo lo que se prohíbe –salvo prostitución o esclavitud–, da cierto misterio lo que provoca que se consuma.

Escribió sobre Carmen Romero, ¿cómo ha cambiado la imagen de las mujeres de los ex presidentes de gobierno?
Sólo sé que tanto a Carmen Romero como a Ana Botella las criticaron por meterse en política siendo mujeres de, y ahora este gobierno está lleno de parejas.

¿Y eso es bueno o malo?
Que la mujer tenga visibilidad es bueno pero que el ejecutivo esté lleno de parejas no. Ni me gustaba ni me gusta. No es estético.

¿Por qué criticarles a ellas y no a ellos?
Yo no critico más a Irene Montero que a Iglesias, le critico más a él, entre otras razones porque Iglesias ha ido colocando a todas sus novias. Mezclar los temas familiares con la política creo que debe cuidarse.

¿Esto sólo ocurre en la izquierda?
No, pero sí tengo la sensación de que en ‘Podemos’ hay mujeres igual de válidas que Irene Montero pero no las ponen de ministras. Yo siempre he sido muy cuidadosa a la hora de hacer mis equipos, no me he llevado a familiares, ni amiguitos del alma.

Usted tiene tres hijos y dos son artistas.
Sí, Ramón es actor, Miguel toca con un par de grupos, y Luis, el pequeño, espero que sea ingeniero, aunque es muy pequeño.

¿Le gustaría que siguiera sus pasos?
Me gustaría que sea él quien decida lo que quiere hacer. Con mis hijos soy muy crítica porque quiero que todo lo hagan muy bien, pero sobre todo les animo a que sean felices, aunque me dé por saco que sean artistas porque es un mundo difícil, en el que cuesta sangre, sudor y lágrimas llegar arriba.

Reconozca que cuando ve a Ramón en el escenario, se le cae la baba.
Así es, porque es muy guapo, un actor estupendo pero yo, que toda la vida he sido autónoma y sé lo que es estar en el filo de la navaja, para mis hijos me hubiera gustado que tuvieran un trabajo más tranquilo.

De las canciones que aparecen en su libro, ¿cuál le ha recomendado Luis?
Mi marido, que es un hombre cultísimo, tiene una gran colección de discos, sobre todo de psicodelia, y me ayuda muchísimo en el tema de la música, pero en esta novela he rebuscado en mi propia memoria y recuperado canciones de los 80 y de los 90.

¿Cuál sería la banda sonora de su vida?
‘That World Outside’, de Willy DeVille.

¿De dónde saca tiempo para hacer tantas cosas?
No lo sé, pero no hago nada que no haya hecho toda mi vida, trabajar mucho, en varios sitios, me gustaría elegir más pero tenemos una profesión que no lo permite. Si pudiera hacerlo, me dedicaría sólo a escribir.

¿Ha sido mejor hija que madre?
Yo he tratado de ser buena hija y buena madre, pero como soy tan insegura me queda la duda de si lo haré bien o no. Con los hijos tienes más responsabilidad y, como no traen instrucciones, haces lo que puedes.

¿Sabe ya de que irá su próximo libro?
Sí, y me tiene entusiasmada. Después volveré a la novela negra. Las dos últimas han sido tan duras, que me he vaciado por dentro.

Entrevista realizada en el Hotel Palacio de los Duques. Cuesta de Santo Domingo 5, Madrid.

Mi foto favorita

“Me encanta esta foto que me hicieron en Cartagena, porque tiene que ver con el género negro, con el muerto al lado… Es divertidísima”.

¿Quién es Marta Robles?

Nació en Madrid el 30 de junio de 1963.

Estudios Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

Trayectoria Antes de terminar la carrera, comenzó a trabajar en ‘Tiempo’, hasta que dio el salto a la radio. En la SER, dirigió y presentó ‘De la noche a la mañana’, ‘Si amanece, nos vamos’, o ‘A vivir que son dos días’. Su primer trabajo en televisión es en Canal 10, más tarde en Castilla La Mancha de TVE, Telemadrid y Telecinco. En Antena 3 presenta ‘A toda página’, el informativo ‘Noticias 3’ junto a Pedro Piqueras, ‘Contraportada’, ‘El tiempo pasa’, ‘Corazón’, y ‘Dónde estás corazón’. Desde 2014 hasta 2018 colabora en el programa de ‘Amigas y conocidas’, primero en TVE y después en Telemadrid, y en ‘Espejo Público’. Actualmente escribe en ‘La Razón’, ‘La Gaceta de Salamanca’ y ‘Arte y Letras’. Ha publicado 15 libros, el último, ‘La chica a la que no supiste amar’, Ed. Espasa.

Familia Está casada con Luis Martín de Bustamante y tiene tres hijos: Ramón, fruto de su matrimonio con el actor Ramón Langa, Miguel y Luis.

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