Letizia: su semana más eco

Me llevé una sorpresa de estilo. El martes 7 doña Letizia decidió bucear en el armario de doña Sofía y me pilló con el pie cambiado. En ese viaje a través del tiempo, la Reina encontró un vistoso vestido vintage que la emérita llevó en Roma en 1981. El vestido es más que un préstamo del armario de doña Sofía. Es mucho más por dos motivos. Primero porque supone un tributo a su suegra. Un detalle. Un gesto de conexión entre ellas y también un gesto de cariño. Prestar o tomar prestada una prenda de alguien implica unión y complicidad. Y esto es importante cuando se trata de doña Letizia y doña Sofía, después de todo lo que se ha escrito sobre aquella tensa escena en Palma en abril de 2018.

Segundo motivo: porque con su elección, doña Letizia reduce, reutiliza y recicla. Las 3 erres básicas en su semana más eco. Recuperar un diseño clásico de los ochenta es brindar también un tributo a la moda de unos años atrevidos, brillantes, creativos e infinitos. Un look de 1981 contextualizado en 2021 supone un riesgo. Entra en escena haciendo ruido.Sin embargo, no es así.

La falda plisada con pequeños detalles florales tiene una caída perfecta. Es tendencia máxima. Doña Letizia tuneó el vestido con mini cinturón de acabado metálico, a juego con los dientes de león del top, que están confeccionados con pequeñas aplicaciones glitter.

Este vestido será uno de los recordados del año. Seguro. Por el gesto y por el ejemplo de dar una segunda vida al diseño sin tiempo. Escogió este clásico de cóctel para el almuerzo que ofrecieron los Reyes al presidente chileno Sebastián Piñera en el Palacio Real de Madrid.

En su semana más eco también lució otro diseño que llamó la atención por su compromiso con la moda sostenible y respetuosa con el medio ambiente. En los Premios Retina Eco de El País, el lunes 6, Letizia escogió un vestido negro de la firma Maria Malo, confeccionado con fibra de bambú orgánico de alta calidad. El diseño, de escote bardot, resaltaba muchísimo el bronceado de la Reina. En una noche en la que se reconocían los mejores proyectos comprometidos contra el cambio climático y la sostenibilidad me parece del todo coherente.

De los dos vestidos, me quedo con el lila de doña Sofía. Los años ochenta son puro diseño y a mí me tiran mucho.

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