Leonor: emociones 360 en Oviedo

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    Un largo y cálido aplauso anunció el comienzo de la ceremonia. Fue la acogedora bienvenida para la reina Sofía, que no se perdería por nada una noche tan querida: el acto de entrega de los Premios Princesa de Asturias. Entonces se produjo un rápido encadenado de aplausos, que iba destinado a la Familia Real. En ese momento, los Reyes y sus hijas hacían su entrada en el Teatro Campoamor de Oviedo. Un recorrido largo, amable y entusiasta, amenizado por la música de las gaitas. Daba comienzo así la 41º edición de los galardones.

    Fue una noche de emociones 360. Una edición presencial, muy deseada, que despertó mucha expectación. Los medios de Prensa estábamos en la zona de impares. Palco 5. Desde allí, seguí una gala muy esperada en el Principado. La primera en la era post pandemia. Fue una noche de conexiones y de aplausos de reconocimiento y afecto. Creo que las ceremonias son para compartir.

    Leonor tomó la palabra. Fueron tres minutos de discurso con mensajes para sus padres y para su hermana. Una mención especial a Sofía y al vínculo con Asturias, “donde nos sentimos siempre en nuestra casa”, dijo la Princesa. En ese momento, la infanta la miraba con orgullo y mucho cariño. Leonor habló con un tono más maduro. Más firme y más segura de sí misma. Leonor se ha hecho mayor.

    Hubo muchos, muchos aplausos. El del afecto se lo llevó La Palma y los palmeros, que sufren una emergencia volcánica. “Nos han pedido que no les olvidemos y no los olvidaremos”, fue uno de los mensajes del Rey en su discurso. Una alocución larga interrumpida tres veces por la ovación. Y otras tres veces, con la mano derecha en el corazón, agradeció el Monarca la acogida de sus palabras.

    Máxima expectación, el premio de la Concordia a José Andrés, de Mieres, asturiano universal. El chef lanzó un espontáneo “te quiero mucho, Patricia” a su mujer. Y después habló del “respeto y la dignidad», que es “el poder que tiene un plato de comida.”

    Aplausos de gratitud, los que recogieron los científicos. Imposible no emocionarse con los siete investigadores desarrolladores de algunas de las vacunas contra la COVID-19. Los galardonados, todos a una, con Katakin Karikó como portavoz, alzaron sus premios, mientras el público lanzaba “bravos” y, también a una, se ponía en pie.

    Para una cita tan señalada, la más señalada de la agenda oficial, los looks de la Reina y sus hijas eran espectaculares. Súper escogidos. Empiezo por Sofía y su look bailarina, adorable, creativo y artístico. Me gusta porque ese look proyecta una imagen muy fiel a ella. Es muy Sofía. Una adolescente alegre y afectuosa, con ese aire soñador y risueño. Es que esa falda de tul rosa empolvado, combinada con el top negro, me parece lo más.

    Leonor arriesgó con un potente estampado de cuadros dameros. Un vestido corto, con brocados y falda de volantes, de Bgo & Me. Y sobre todo, arriesgó con los altísimos salones. Pero lució un look muy solvente, adolescente y arriesgado. Y a mí el riesgo, en la moda, siempre me gusta.

    Letizia se reservó esta gran cita en su querido Oviedo para estrenar un vistoso vestido de The 2nd Skin Co. Una firma que se convirtió en fetiche hace dos años con aquel mega aplaudido corsé de plumas. El diseño, negro, lleva unos lazos XL en la falda, que la Reina cuidaba de que lucieran perfectos.

    Muy comentada también la asistencia de Paloma Rocasolano. La madre de Letizia acudió sola. Desde la fila 6, junto al pasillo, siguió las palabras de su nieta Leonor. A la salida, su hija Letizia agarró su mano en señal de saludo y cariño. Otros premiados, Teresa Perales, en Deportes; Emmanuel Carrerè, en las Letras; Amartya Sen, en Ciencias Sociales; y Gloria Steinem, en Comunicación.

    Como cierre de la noche, las gaitas de la Real Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo y la Banda de Gaitas Vetusta, que interpretaron el himno de Asturias. Después, se oyó el tradicional pasacalles El Xarreru. Fue el fin de fiesta.

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