La historia detrás del broche de flores de Isabel II

Más allá de sus inconfundibles sombreros, parte esencial en sus coloridos y conjuntados estilismos, hay un complemento de lujo, en el sentido literal de la palabra, que resulta indispensable para Isabel II: los broches. Rara es la ocasión en la que la monarca británica ha pisado la calle o ha recibido invitados en el Palacio de Windsor sin uno de ellos desde su coronación hace siete décadas.

Son capaces de acaparar la atención en cuestión de segundos, pero también de expresar la actitud de la Reina sin mediar palabra. Sensaciones, estados de ánimo e incluso guiños a sus seres queridos, de ahí que su elección nunca sea al azar.

Recientemente hemos visto como recuperaba algunas de estas icónicas piezas de su joyero como homenaje a su difunto esposo, el duque de Edimburgo, y también elegía diseños de ensueño que fueron propiedad de la Reina Madre, como en su último acto público.


Isabel II visitó el set de la longeva serie televisiva Coronation Street con motivo de sus sesenta años en pantalla y posteriormente la Catedral de Manchester y lo hizo enfundada espectacular abrigo diseñado por Angela Kelly en tono azul con sombrero a juego, uno de sus colores fetiche. Sin embargo sería el broche que acompañaba el estilismo el que logró acaparar los flashes: una joya en forma de ramillete de flores que combina diamantes y rubíes.

Fue en 2002 cuando heredó este diseño tras el fallecimiento de su madre, desde entonces han sido contadas las ocasiones en las que ha optado por él. Y ninguna de ellas de la mano del color que en el día de hoy protagonizaba su atuendo. Destacar además que la elección para este acto no es casual, el rubí, una de las piedras dominantes de la joya es conocida como la piedra de julio, el mes en el que nos encontramos.

La última vez que le vimos con él fue en el servicio religioso celebrado el Día de Navidad en Sandringham. Con anterioridad, la monarca lo había elegido como pieza clave para otras visitas de gran relevancia como su cena en el Palacio del Elíseo en París en 2014.




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