El exilio de Borja Thyssen en Andorra, en tela de juicio

Miércoles, 9:25H de la mañana. Después de no haber llegado a ningún acuerdo, Borja Thyssen acudía a los juzgados de lo Penal número 22 en Madrid para asistir al juicio en su contra por defraudar, supuestamente, a la Hacienda Pública 597.557 euros, en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y por el que la Fiscalía le pide dos años de prisión.

El delito que se le imputa a Borja tiene su origen en el ejercicio fiscal de 2007. Ese fue el año en el que el hijo de Tita se casó con Blanca Cuesta y dio varias exclusivas a su revista de cabecera. Según la administración, Borja no declaró todos los ingresos de esas exclusivas que se cifraban en 1,4 millones de euros, provenientes de un contrato que hizo con la publicación el 7 de agosto de ese año.

Según el escrito de la Fiscalía, para evitar tributar por las rentas obtenidas, Borja utilizó para el cobro de dichas cantidades una sociedad domiciliada en Las Vegas (Estados Unidos) y una cuenta del banco Andbank Group Agricol Reig, en Andorra, siendo en ambas titular al 100%.

Borja Thyssen declaró a los inspectores de Hacienda que durante el año 2007 residió en Andorra. Pero la Fiscalía considera que en realidad vivía en España, donde pasó más de los 183 días que le permite la ley. Y es que al parecer no ayudan en su defensa el hecho de que el hijo de la baronesa Thyssen tuviera, según la fiscalía, contratadas, supuestamente, dos empresa de seguridad españolas y se pudieran presentar ciertos gastos que se pudieron realizar con su tarjetas de crédito en territorio español. No obstante, los abogados de Borja han acreditado en el juicio que en 2007 tan solo se hicieron tres cargos bancarios en España en la tarjeta de crédito de Borja Thyssen.

La defensa de Borja

Con serenidad y la tranquilidad de saberse inocente, el hijo de la baronesa, que iba vestido con un traje azul y una camisa blanca, declaró delante del juez durante aproximadamente 20 minutos. “No he tributado en España, porque no tengo por qué hacerlo. Ese año, 2007, residía en Andorra”.

Eso fue lo primero que salió de los labios del hijo de la baronesa. Y es que la defensa de Borja presentó en su momento no solo el pasaporte suizo de su cliente, sino el permiso de conducir de Andorra, el permiso de residencia en el principado desde 2002 y los documentos que acreditaban que, en ese año, 2007, Borja residía en un apartamento en el Principado y que además trabajaba en una oficina.

Según su propias palabras, “gestionando las tierras y propiedades que los Thyssen tienen en el Principado” (incluyendo el terreno donde se edificó años más tarde el Museo Carmen Thyssen de Andorra). Además, Borja declaró que “ese año vivía en un apartamento de 120 metros por el que pagaba alrededor de 900 euros y Susana, su asistenta, venía cada día varias horas a limpiar”.

Otra de las cuestiones que puso sobre la mesa la fiscalía eran los reportajes que Borja había hecho para la revista ‘¡Hola!’ ese año en España. En total, dos; uno, el anuncio de su boda y el otro la boda. Pues bien, Borja explicó que “el primer reportaje que hice fue ilustrado con fotos de archivo, ya que yo estaba en Andorra y la noticia de mi boda estaba a punto de filtrarse. No había tiempo para hacer una sesión de fotos. Con lo cual, el único reportaje que se hizo en España ese año fue el de mi boda”.

Otra de las pruebas que tenía la acusación en contra del heredero de Tita Cervera era que supuestamente tenía contratados escoltas para su seguridad en España. Sobre esto, Borja declaró que “la mayoría de esos escoltas trabajaban para mi madre. Ella era una paranoica de la seguridad y se empeño en ponerme seguridad, sobre todo después de que nuestros nombres aparecieran en las listas de ETA. Yo no tenía que contratar escoltas para mí, puesto que ya los tenía mi madre en su equipo y los pagaba ella. Solo contraté escoltas para Blanca cuando tuve conocimiento de que estaba embarazada y, dado que yo no vivía en España, quería que la protegieran”.

De hecho, durante el juicio, que duró mas de cinco horas, con un receso de 15 minutos, fueron varios los escoltas, que iban como testigos de la acusación y que trabajaron para Borja y su madre durante el 2007, los que desfilaron delante del juez. Todos declararon que solo trabajan con el hijo de la baronesa en periodos cortos y cuando él venía a España, sobre todo en verano, cuando vacacionaba en su casa de Ibiza. Por más que la acusación y la Fiscalía intentaron precisar si Borja había pasado más de 183 días en España, ninguno de los escoltas avaló esa afirmación.

El falso escolta

Es más, uno de los supuestos escoltas, cuyo nombre aparecía en los cuadrantes de la compañía de seguridad —donde aparecen los turnos de cada escolta, cada día de trabajo— y que tenía en su poder la Fiscalía, declaró en sala que jamás había trabajado para Borja y que él era solo un guardia de seguridad, sin titulación de escolta, y que, por cierto, en esos años había trabajado en el edificio de Hacienda. Este testigo, que desarmaba así, en parte las pruebas de la acusación, se presentó vestido de chándal, lo que llamó la atención de los representes.

En relación a por qué Borja había facturado el importe ganado en esas exclusivas a través de una sociedad con sede en Las Vegas, Borja explicó que “como yo residía en Andorra, facturé desde Grobach, una empresa a mi nombre para gestionar mis derechos de imagen, con sede en Las Vegas, Estados Unidos, a Hello LTD (¡Hola!). El dinero fue depositado en mi cuenta de Andorra y los impuestos de esa operación los pagué a la hacienda norteamericana“. Este testimonio de Borja fue avalado por otro testigo: Javier Riera (el encargado, durante esos años de llevar la facturación de la revista).

Pedro Mejías, abogado defensor de Borja, solicitó, nada más comenzar el juicio, la cuestión previa, consistente en la nulidad del expediente administrativo; expediente que encerraba una investigación penal sobre un año, 2007 que había prescrito tributariamente.

A pesar de que Borja siempre ha declarado que “está tranquilo y que confía en la Justicia” su madre, la baronesa Thyssen, con quien este medio pudo hablar a altas horas de la noche anterior al juicio, no podía ocultar su cautela y su preocupación por todo lo que está pasando su hijo. “Estoy a su lado y, al igual que mi hijo, confío en la justicia”, nos comentaba. La mecenas siguió el proceso desde Andorra, país en el que reside en la actualidad. Y es que desde el principio, Tita Cervera ha mostrado, tanto públicamente como en privado, su apoyo emocional a su hijo.

Matrimonio sacrificado

Todo este problema entre Hacienda y el matrimonio, ha pasado factura a la pareja que ha tenido que separarse. Como el título de una película, él a Andorra y ella a Madrid. A pesar de que el matrimonio lo ha podido llevar de la mejor manera, todo eso afecta, sobre todo al hijo de la baronesa, quien no puede vivir el día a día de sus hijos. Este miércoles, Borja acudía al juzgado sin la compañía de Blanca Cuesta, quien prefirió no acompañarle para no generar aún más revuelo mediático. Y es que, desde las ocho de la mañana más de un treintena de medios esperaban al hijo de la baronesa Thyssen a la puertas del Juzgado.

Próxima cita judicial

Pero esta no será la única cita que Borja tendrá ante los tribunales. En los próximos meses, tanto Borja como su mujer, Blanca Cuesta tendrán que sentarse delante de un juez por, supuestamente, defraudar a Hacienda 337. 416 euros correspondientes al ejercicio de 2010.

Por este supuesto delito, aún pendiente de que se fije la fecha para la celebración del juicio, la Fiscalía pide en sus conclusiones provisionales tres años de prisión para Borja y Blanca. Según la defensa de Borja y Blanca, “este procedimiento versa tan solo sobre una razón puramente técnica, sobre la que ya se han aportado documentos justificativos concluyentes”, nos aclara el letrado encargado de la defensa del matrimonio.

En cualquier caso, en un procedimiento penal de este tipo, son la Fiscalía y la Abogacía del Estado quienes tiene la obligación de probar los cargos que imputa. Borja Thyssen, de momento, tiene la presunción de inocencia.

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