Dakota Johnson y Kristen Stewart y el corsé tendencia

Nació en Creta y sus primeros diseños fueron llevados a escena con un único propósito: realzar el pecho, afinar la silueta y aplanar la cintura de la mujer. Todo lo que vino después siguió la impronta de su creación: desde convertirse en una prenda fetiche para satisfacer las fantasías masculinas hasta un símbolo de opresión al que las mujeres debían someterse para lograr una estética que siguiera todos los cánones imperantes del pasado.

El corsé ha ido caminando a lo largo de toda su historia en la misma dirección, pero desde que celebridades e iconos del panorama artístico como Madonna -con su emblemático bustier de Jean Paul Gaultier- y otras como Rihanna, Beyoncé, Irina Shayk y otras celebridadeslo sacaran a escena en sus estilismos sobre el escenario o en los escogidos para lucir en el street-style de sus paseos, éste parece haberse apropiado de otro discurso, girar la tuerca y convertirse en una pieza que, con el paso del tiempo, en lugar de su significado reduccionista y opresor, toma uno empoderador y liberador.

Así lo han demostrado este fin de semana también dos de las figuras públicas que más han defendido siempre el discurso de igualdad y libertad del cuerpo femenino. Kristen Stewart sacó esta prenda a escena en la silueta del vestido que lució en los Producer Guild Awards el sábado y, ese mismo día, Dakota Johnson, lo hizo con un top sobre la alfombra roja de la premiere de la película Cha Cha Real Smooth. La primera lució un espectacular vestido de silueta corsé blanco de Brandon Maxwell mientras que, la segunda, escogió un top de Gucci semitransparente que lució bajo un conjunto de traje setentero con estampado floral en tonos marrones. Una apuesta de las dos actrices que coincide en tiempo y que demuestra que el corsé está despojándose, cada vez más, se su connotación inicial para imponerse en nuestro vestuario con plena libertad.

Ahora esta prenda se viste en diferentes versiones: sobre camisas o incluso a modo de body para demostrar que, marcar y ensalzar el cuerpo femenino puede ser también un símbolo de poder y reclamo. Si en la época victoriana solo el grupo social de la élite era el que podía acceder al uso de esta prenda, ahora gracias a las firmas de moda lo acercan a las tiendas y nos enseñan que la ironía de su salida a la calle puede resultar todo un acierto.




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