Celia Villalobos: "Si hubiera sido más cínica o falsa me habría ido mejor"

Dispuesta a hacer verdad el dicho de que hay vida fuera de la política, Celia Villalobos está viviendo su segunda juventud mediática con un doblete que la tiene en plena actualidad. Por una parte es una de las concursantes del programa ‘MasterChef Celebrity’ (TVE) y por otra acaba de publicar parte de sus memorias, La política apasionada,.

En ellas cuenta muchas de sus vivencias junto al PP, como alcaldesa o ministra, siempre salpimentado con anécdotas de lo más curiosas, como el día que la periodista Letizia Ortiz tuvo que repetir su entrevista con la ministra tras comprobar que no se había grabado. Nadie imaginaba lo que iba a suceder en sus vidas.

Hoy Corazón ¿Tenía necesidad de contar su vida en la política?

Celia Villalobos Dicen que en la vida hay que plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. A mi esto último era lo que me faltaba.

H. C. ¿Ha contado todo?

C. V. Todo lo que quería contar.

H. C. Se diría entonces que es un libro políticamente correcto…

C. V. Realmente yo no he sido nunca políticamente incorrecta y te aseguro que me costaría trabajo serlo para un libro.

H. C. ¿Qué sensación le ha quedado tras este ‘parto’ literario?

C. V. Pues como de un parto muy largo con todo lo que hemos vivido, pero con la gran suerte de que he contado con el apoyo de mi hija Amaia para poder terminarlo. Llegado al punto final te encuentras con una sensación de miedo por no saber si lo has hecho mal pero también de alegría porque lo has acabado.

H. C. Ha optado por empezar con el final, su amarga salida del PP. ¿La carrera política es tan amarga como parece?

C. V. Mi gran amiga Rita Barberá, a la que adoraba, decía que los partidos no tenían corazón. Y la política tampoco. Es verdad que en una jugada te juegas todo tu futuro. Yo hice la mía —apoyó a Soraya Sáez de Santamaría—, perdí, y salí de igual manera que años atrás me había ocurrido con Hernández Mancha.

H. C. Una mujer tan temperamental como usted tiene que haberlas pasado canutas con las guerras internas del poder.

C. V. He sufrido, y seguramente si hubiera sido más cínica o falsa como los políticos que triunfan, me habría ido mejor. Pero te diré que la gente de la calle me quiere y respeta porque siempre soy como me muestro, una mujer muy cercana y apasionada, sincera…

H. C. Reconoce que uno de los capítulos más dulces de su trayectoria fueron los años como alcaldesa de su querida Málaga.

C. V. Ohhh, eso fue como un regalo de los dioses salvo en el terreno personal, ya que me tuve que distanciar de mi marido e hijas puesto que ellos se quedaron en Madrid. Fueron seis años duros en ese sentido, pero desde el punto de vista político fue una época muy gratificante.

Mi marido y yo hemos sido indepen-dientes, gracias a eso llevamos toda la vida juntos”

H. C. Sin embargo, dicen que es bueno que corra el aire en los matrimonios, que ya llevan unos años juntos.

C. V. Pues sí, pero después de seis años había que acabar con tanto aire, no sea que se convirtiera en un vendaval (risas).

H. C.

¿Cómo puede un matrimonio tan metido en política —su marido es Pedro Arriola, asesor de Aznar y Rajoy durante sus mandatos— sobrevivir al día a día sin hablar del trabajo en casa?

C. V. Lo decidimos durante un viaje en coche a Málaga. Como no parábamos de hablar de política fue mi hija quien nos lo recriminó y ahí entendimos que había que acabar con esa costumbre. Nos contábamos lo justo, pero en ese sentido hemos sido muy independientes y no como esas parejas que se cuentan absolutamente todo lo que hacen a lo largo del día. Creo que gracias a nuestra forma de ser llevamos toda la vida juntos.

H. C. No elude las situaciones complicadas que ha vivido, como el día que le pillaron jugando al Candy Crush en el Congreso o cuando recomendó a las amas de casa que compraran hueso de cerdo para guisar. ¿Se cebaron con usted?

C. V. La única pregunta que siempre me hago es qué hubiera pasado de haber sido un hombre el que protagonizara esos momentos.

H. C. En su biografía refleja su lucha por los derechos de las mujeres desde muy joven, pero sin embargo parece que la etiqueta de feminista no va con las políticas de la derecha.

C. V.

Evidentemente la izquierda siempre ha sido más reivindicativa con el feminismo en el pasado, pero ahora lo que no comparto para nada es el feminismo de las chicas modernas de Podemos a las que llamo la generación del copito de nieve, porque no se les puede decir nada en contra y siempre van de víctimas por la vida a las que hay que proteger. Pues no. Las mujeres no somos débiles sino luchadoras que se lo han trabajado. Ese es el feminismo que yo creo, y no estas de ahora cuya lista encabeza la ministra Montero.

H. C. En eso coincide con Massiel, que reniega públicamente del feminismo de Irene Montero.

C. V. ¿Pero es que Montero y compañía se creen que somos tontas? Siempre con ese rollo de que somos víctimas de las parejas, de los padres, de los hijos… ¡anda ya! Yo no necesito que nadie me proteja porque sé defenderme.

H. C. ¿Se ha hecho fuerte ante las críticas?

C. V. Al final te haces piel y cuando una se expone sabe lo que puede pasar.

H. C. ¿Echa de menos la vida política?

C. V. Para nada. Estoy encantada con lo que hago ahora, tanto en MasterChef como mis colaboraciones en medios. La vida no es solo política, es mucho más.

H. C. Hoy los políticos acaban de tertulianos hasta de programas del corazón

C. V. Cada cual se busca la vida como puede.

H. C. ¿Qué le gusta que le reconozcan?

C. V. Mi honestidad.

H. C. ¿Cómo se llega a los casi 50 años de matrimonio?

C. V. Mi consejo es respetar la independencia de cada uno y saber que dos no discuten si uno no quiere.

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