Carolina de Mónaco y Carole Bouquet, dos suegras a las que las tragedias familiares compartidas han convertido en las mejores amigas

En la primavera de 2019, con una boda civil en Mónaco y otra hiper romántica en la Provenza, Carlota Casiraghi y el director de cine Dimitri Rassam no sólo protagonizaron uno de los enlaces más estilosos y rompedores de la etapa pre pandemia, es que consiguieron reunir a dos iconos de la elegancia y el estilo en la misma sala: sus madres Carolina de Mónaco y Carole Bouquet.

Tanto la princesa consorte de Hannover como la actriz francesa se conocen desde hace décadas y han estrechado lazos desde que comparten nieto, el pequeño Balthazar. Pero su historia en común se remonta mucho más atrás. Su pasión por la moda las hizo coincidir en multitud de ocasiones en los desfiles parisinos en las que rivalizaban en duelos de estilo a pie de front row mientras eran seducidas por las últimas creaciones de Karl Lagerfeld. Con el tiempo ambas mujeres han conservado su posición como iconos de estilo y han sabido forjar una amistad sólida. Y es que analizadas con lupa sus trayectorias vitales, tienen tanto en común que es imposible que no se entiendan..

Carolina de Mónaco y Carole Bouquet, dos mujeres unidas por el amor y la tragedia

Por todos es sabido cómo afectó a Carolina de Mónaco perder de forma trágica e inesperada a su madre, Grace Kelly. Cuando la matriarca de la monarquía monegasca murió en el aparatoso accidente de coche que la mató con tan solo 52 años, Carolina no estaba atravesando su mejor momento: la joven princesa estaba todavía superando su divorcio de Phillippe Junot y la anulación eclesiástica de su matrimonio. A pesar de todo tuvo que sacar fuerzas de flaqueza y ayudar a su padre y sus hermanos a superar el doloroso luto.

Una tragedia, la de la ausencia de la madre de forma inesperada, que también afectó para siempre la visión del mundo que Carole Bouquet desarrollaría desde su infancia. En su caso su madre no murió, pero desapareció de su vida cuando tenía solo cuatro años de edad y fue criada en solitario por su padre.

Pero si hay algo que une como nadie a estas dos mujeres es el trágico destino que sufrieron al perder a los hombres de su vida: Stefano Casiraghi en el caso de Carolina de Mónaco y Jean-Pierre Rassam en el caso de la actriz francesa.

Lo que sucedió el 3 de octubre de 1990 fue un accidente que destrozó a Carolina de Mónaco. La misma mujer que resistió el funeral de su madre con estoicismo, se presentó completamente rota de dolor en el de su marido. Carolina de Mónaco y Stefano Casiraghi se conocieron apenas un año después de la muerte de la madre de la princesa y desde el primer momento se convirtió en su “salvador”. Seis meses más tarde del primer encuentro, y con Carolina de Mónaco ya embarazada, la pareja se casó y formó una familia ejemplar.

Todo parecía perfecto hasta que siete años más tarde Pierre Casiraghi murió de forma instantánea en un accidente de lancha mientras defendía su título mundial de fórmula 1 del mar. Con tan solo 33 años Carolina se quedó viuda y los tres hijos que había tenido con Casiraghi, entre ellos Carlota, huérfanos. Curiosamente la princesa triste se refugió con sus tres hijos en el mismo lugar de la Provenza donde décadas más tarde Carlota Casiraghi se casaría con el hijo de Carole Bouquet.

La misteriosa muerte del primer marido de Carole Bouquet

Carole Bouquet también tuvo que hacer frente a un amor de final trágico cuando su pareja, el productor de cine Jean-Pierre Rassam murió de forma inesperada. En aquel momento su hijo en común (y actual marido de Carlota Casiraghi) tenía tan solo tres años de edad. En el caso de Jean-Pierre Rassam fue una ingesta masiva de pastillas lo que condujo a su muerte por lo que todo el mundo convino en que se había suicidado. No es esa la versión que defiende la actriz.

La actriz está convencida de que la muerte en 1983 de su primer amor fue un accidente. Cuando Carole Bouquet se enamoró de Jean-Pierre Rassam tenía solo 21 años, 16 menos que él. Rassam era tan ingenioso y tenía tanto talento como conflictos: el historial de suicidio en su familia era elevado y durante años arrastró problemas por su adicción a la heroína. Fue el desgaste de años de adicción en su cuerpo y no un intento de suicidio lo que acabó con su vida el día que la ingesta de un cóctel de barbitúricos le mató a los 43 años de edad… o eso afirma la actriz cada vez que se le pregunta.

“Lo que pasó fue un accidente. No escatimó, tomó Gardenal (un fármaco antiepiléptico) para protegerse del daño de la heroína. Pero tras años de excesos, el organismo reclama su deuda. Yo pensaba que Rassam era invencible. Realmente creía que teníamos la vida por delante. No vi que estuviera en peligro”, aseguró en una entrevista a la revista Vanity Fair en la que también afirma que el productor llevaba años sin consumir y que fue eso lo que la animó a tener un hijo con él.

Un hijo que hoy está casado con la hija de una de las pocas mujeres con la que puede hablar de estas heridas emocionales de tú a tú… aunque de vez en cuando también se diviertan juntas. “Carolina es alguien a quien realmente amo, respeto y admiro, y con quien realmente disfruto hablando y compartiendo momentos de la vida. Nunca me aburro con ella”, explicó Carole Bouquet en Paris Match y estamos convencidas que compartiendo nietos como comparten esa afirmación de no aburrirse nunca es 100% cierta.

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