Beatriz Luengo: "Nadie nos preguntó si queríamos formar el grupo UPA Dance"

llega con un vestido naranja a la cita que tenemos en el recién estrenado Room Mate Alba de Quique Sarasola en pleno centro de Madrid. “El vestido es de una diseñadora española”, aclara. Beatriz Luengo no trae un disco debajo del brazo ni ninguno de los muchos premios que recibe por escribir canciones para otros. Trae un libro. Su primer libro. “Es un homenaje a unas mujeres que han sido muy inspiradoras y cuyo potencial no fue reconocido en su momento”. Diez + uno. Ahora les cuento. Satisfecha, con paso firme y con la seguridad de haber creado una carrera internacional que no siempre tiene su reflejo en España. Es directora de su propia escuela de danza, tiene varias nominaciones a los Grammy Latinos y un Grammy por componer uno de los álbumes de Ricky Martin. La conocimos en Un paso adelante y ahora reivindica la lucha feminista con El despertar de las musas (ED. Destino), una delicia de relatos ilustrados por Marta Waterme.

Hoy Corazón ¿Nervios ante tu primer libro?

Beatriz Luengo Más que nerviosa, estoy emocionada. Después de tantos años como cantante y compositora en los que he tenido mucha suerte, estoy en un momento de mi vida muy bonito. Me siento muy empoderada, a pesar de que he sufrido muchas trabas. Con este libro quiero animar a aquellas personas que no están en su mejor momento de seguridad personal.

H.C. En tu libro hablas de diez mujeres inspiradoras. Desde María Magdalena hasta Gala, pasando por Rosalía Mera e incluso un hombre. ¿Por qué estas y no otras?

B.L. Yo quería determinar a través de estas diez mujeres de dónde viene el machismo, porque no es cosa del hombre. Este libro está lleno de hombres que ayudan a mujeres a cumplir sus sueños. Yo misma vivo en un entorno familiar donde mi padre y mi chico me han ayudado mucho y, a pesar de eso, he sufrido discriminación por ser mujer. Hablo por ejemplo del machismo paternal. Es una sobreprotección por la cual si tienes un hermano de tu misma edad, él tiene una hora de llegada a casa diferente a la tuya si eres chica. Él a las doce y la hermana a las diez. También me di cuenta de cómo el machismo afecta al hombre. Carlos Acosta es un bailarín al que le hacían bullying por querer hacer algo de chicas.

H.C. ¿Hablas de un machismo que no es malintencionado?

B.L. Sí. Es algo que está ahí y que no nos damos cuenta que hay que cambiar. Por ejemplo, Disney. Ha sido un referente malo para la igualdad. El personaje malvado solía ser la mujer y, en general, por envidia. La bruja, la madrastra o Úrsula que le quita la voz a Ariel. Si el personaje es el salvador, entonces masculino, como El Rey León. No nos dimos cuenta de ese mensaje intrínseco en la historia y hay que cambiarlo.

H.C. ¿Por qué te lanzas a la literatura?

B.L. Siempre estoy rodeado de libretas. Escribo canciones para mí y para otros, aunque el estilo es diferente. Tienes que contar en tres minutos una historia que nace, se desarrolla y muere. Quería lanzar un mensaje más pausado y tenía claro cuál era. Es triste que sepamos quién es Einstein y no quién era Mileva Maric, su mujer. Un elemento fundamental en la vida del científico. Eso había que reivindicarlo y escribirlo. Igual que mi musa número uno, María Magdalena. El concepto que tenemos de ella no es el real. Hasta el Papa Francisco la nombró Apóstol de los Apóstoles. Fue una mujer muy inteligente y para la historia ha quedado como un deseo carnal.

H.C. ¿Eres muy espiritual?

B.L. Sí, hago meditación y yoga. Me gusta encontrar mi centro. En esta profesión tan loca me ayuda a ser feliz con las cosas pequeñas y a conseguir mis metas.

H.C. Esta profesión loca a la que te refieres te lleva incluso a irte de España en un momento dado, ¿por qué?

B.L. Después de ‘Un paso adelante’ (Antena 3), me sentí muy insegura por la expectativa que generaba mi persona. No estaba preparada y decidí irme a Francia para encontrarme a mí misma.

H.C. ¿No fue positiva la experiencia de ‘Un paso adelante’?

B.L. Fue maravillosa, lo que pasa es que con 18 años y con esa responsabilidad, me sentí muy pequeña frente al resto. Pensaba que no estaba lista. Ahora pienso que tenía que haberlo enfrentardo.

H.C. UPA Dance fue diferente, ¿verdad?

B.L. La serie fue una maravilla. Con un equipo estupendo que me ayudó a aprender un montón. UPA Dance consistió en tres personas que fundaron una discográfica y, de una manera poco sincera, sacaron un disco sin contar con nosotros. Es decir, nosotros hicimos unas canciones para una serie y ellos crearon un grupo de música y baile sin preguntarnos si queríamos o no hacerlo. La gran diferencia fue esa: nosotros sí elegimos estar en ‘Un paso adelante’ (la serie), pero nadie nos preguntó si queríamos hacer un grupo (UPA Dance). Habríamos hecho las cosas de manera diferente. Yo fui muy rebelde ante esa nula capacidad de decisión. Lo mejor que saque han sido los fanes que me quieren y a los que adoro.

H.C. ¿Te sientes reconocida en España?

B.L. No es la primera vez que me lo preguntan y es curioso porque en España es donde más se consume mi música. Es cierto que cuando me fui a Miami y las cosas me fueron mejor imposible, no había redes para contarlo. Mi error pudo ser no haber tenido un equipo de comunicación en ese momento. Si a los medios no os dicen cómo están pasando las cosas, no tenéis por qué saberlo. Y yo confié en que la que era mi casa de discos lo haría, pero no lo hizo.

H.C. Te rebelaste contra los que te querían controlar. ¿Te ha salido caro?

B.L. Sí, me ha salido caro sobre todo por la soledad. Cuando se acaba la serie y me dicen que sigamos con el grupo, yo no quería. La música es todo para mí y sabía que tenía que empezar mi carrera de una forma honesta. Ahí me quedé sola porque tenía contratos firmados y estaba rodeada de personas que solo querían que continuara con un producto en el que no creía. Fue horrible y me sentí muy sola. La consecuencia es que me pusieron todas las piedras posibles en el camino con mi primer disco aquí.

H.C. ¿Cómo lo superaste?

B.L. Todavía me cuesta entender que haya gente que ponga piedras a los demás, así que no tengo claro que lo haya superado. No me imagino ninguna situación por mi parte en la que le dijera a alguien que si no haces lo que yo te digo te voy a complicar las cosas. No lo entiendo. Y, a veces, pienso que algunas cosas que se me dificultan a día de hoy tienen que ver con esa etapa.

H.C. Leí hace poco un titular que decía “Beatriz Luengo, desaparecida en combate”…

B.L. Es que hay un tipo de prensa que vive de los clicks en Internet y estos titulares son muy jugosos. Respeto a todo el mundo, pero a los que se inventan la realidad para conseguir un click, los ignoro.

H.C. ¿Qué echa de menos de España?

B.L. La conexión con las personas es diferente fuera de España. La forma de entender la vida es más compartida, fuera me cuesta mucho tener conversaciones de lo que me apetece hablar. También extraño la comida, una charla en una terracita con una amiga… Aunque vengo bastante. Tengo la escuela de danza y acabo de abrir un gimnasio, Urban Fitness.

H.C. ¿Qué te ha pasado en las redes sociales con tu acento?

B.L. ¡Ay, madre! Mira, ya de pequeña se me pegaba el acento andaluz cuando estaba con mi familia por el sur y al llegar a Madrid me hacían bullying en el colegio. Vivo en Miami y el acento y las expresiones se pegan y hay que adaptarse. Mi hijo dice carro en vez de coche y yo digo crayon en vez de barra de labios, no pasa nada. Me gusta esta pregunta porque lo único que me duele sobre la crítica de mi acento en ese vídeo es que me cuestionen que yo no esté orgullosa de mi país o que sea cutre por mi acento. Hago un montón de entrevistas fuera y esta es la única que se ha viralizado por la forma y no por el contenido. Igual tendrían que escucharla porque no paro de hablar de España.

H.C. Me gustó tu reacción a esta polémica.

B.L. (Risas). Fue lo mejor que podía hacer. Se reían de mí porque dije crayon cuando hablaba de barra de labios. Pero es que al vivir allí algunos términos son diferentes y esto era una entrevista para Miami. Mi reacción fue hacerme una camiseta que decía “No me toques los crayones”. Hay que reírse de una misma. Yo me río de mis errores.

H.C. ¿Con Andalucía también hubo alguna polémica?

B.L. Lo aclaro. En una entrevista me preguntaron por una ciudad del mundo que me gustara. Yo dije que Madrid en España, pero que era difícil elegir porque en Andalucía me encantaba Granada, Cádiz, etc. y seguí hablando de la Alhambra y de un montón de cosas. Y al final, editan la respuesta y, a la pregunta “¿Qué ciudad te gusta?”, la respuesta editada es “Andalucía, es una ciudad que…”. Supongo que la persona que lo hizo es la que no sabía que Andalucía no era una ciudad, no yo. (Risas).

H.C. ¿Es más difícil ser compositor o compositora?

B.L. Compositora, sin duda. Es que no hay. El año pasado solo un 2% de la industria eran mujeres que componían según la lista Billboard. En los premios ASCAP, que es como la SGAE aquí, dieron 350 premios de compositores latinos y solo dos éramos mujeres.

H.C. Farina me dijo en una entrevista que eras uno de sus referentes.

B.L. Es maravillosa. La amo. Ella junto a La Mala Rodríguez son las top del género urbano. Creo mucho en ella y me encanta que se le de cobertura en España porque en Colombia es una diosa.

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