Así se ‘coló’ la princesa Leonor en el despacho de Pablo Casado

En los meses duros de pandemia y debido al teletrabajo, se empezó a prestar mucha atención a los espacios desde los que se conectaban expertos, escritores y tertulianos a streamings y programas varios. Se han escrito desde entonces bastantes artículos sobre el significado de que los libros estén ordenados por colores, por orden alfabético o por editoriales. Se ha comentado también si era mejor poner libros, plantas o un fondo neutro. Y pronto, para evitar los sobreanálisis o dar demasiadas pistas sobre la habitación o el carácter propios, se extendió el croma, disfraz de espacios y de intenciones.

Esos análisis, por tanto, disminuyeron la espontaneidad y aumentaron la premeditación de quienes debían ponerse ante una cámara, especialmente quienes lo hacían ante el público, y muy especialmente los políticos y sus asesores, que no desaprovechan ni una comunicación ni un soporte para mandar sus mensajes.

Es lo que hizo Pablo Casado en su última entrevista al diario El Confidencial, donde sacó pecho de los buenos resultados de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, aseguró que son extrapolables a España y dio por muerta la legislatura de Pedro Sánchez. De las preguntas se encargó el veterano Fernando Garea y de las imágenes, el fotógrafo Daniel González, que hizo unos magníficos retratos del popular y algunos detalles de sus manos y el entorno,incluida una estantería del despacho de la calle Génova donde hicieron la entrevista.

En los vídeos, las baldas las tapa el sofá donde se sienta Casado a contestar, así que debió apartarse para tomar la instantánea y dejarnos ver sus lecturas: otra forma de decir, sin hablar, "esto leo, esto soy".

En un primer vistazo, Casado no sorprende: el personaje que más veces aparece es los estantes es Winston Churchill, político y autor al que recurren todos de todos los partidos. Cabe pensar que un político extranjero y de otro tiempo es menos problemático, pero Casado también tiene en su estantería las memorias de Tony Blair. Y el libro que sobre China escribió en 2011 Henry Kissinger. Tanto este como el de Blair, aunque hay traducciones en español,Casado los lee en inglés.

En esos anaqueles blancos también está Michel Ignatieff, ex líder del Partido Liberal de Canadá e historiador que vive un continuo viaje de la política a las mejores universidades del mundo. Sería interesante saber si lo que a Casado le gusta de él es su condición de intelectual o la de estudioso de los nacionalismos, conocimiento que le lleva a decir que lo que hace falta en Cataluña con el asunto independentista sólo es diáologo. En cuanto a los autores nacionales, las preferencias están claras: Carlos Dávila e Isabel Durán con La gran revancha, el libro con el que indagaron en la vida de los abuelos de José Luis Rodríguez Zapatero para atacar al presidente por su Ley de Memoria Histórica. Y es en la lista de títulos nacionales es donde se cuela la monarquía en la figura de la princesa de Asturias.

El título en cuestión, Leonor, el futuro condicionado de la monarquia, fua apadrinado en su día porCasado, que lo presentó junto a su autora, la periodista experta en Casa Real Carmen Remírez de Ganuza, y un rival del PSOE: José Luis Ábalos. Fue en 2018, cuando vio la luz esta primera biografía no autorizada de la princesa, que incluía entrevistas a políticos de distintos partidos a quienes la autora interrogaba sobre el futuro de la infanta. Sobre el asunto, Casado dijo: "Leonor reinará porque en España no existe un verdadero debate sobre la monarquía, sino sobre los monarcas".

En ese momento, el abuelo de la biografiada, Juan Carlos I ya había abdicado pero no se había retirado del todo de la vida pública. Lo haría al año siguiente, aunque aún sería peor el siguiente, 2020, en términos de reputación para la institución. Pero es fue el año en que Casado salió en defensa de la corona al decirle a Sánchez que apoyaría cualquier ley que reforzara la figura del rey, pero sin tocar la Constitución. Evitó nombrar al emérito, del mismo que lo hizo cuando pocos meses después volvió a defender a su nieta en un foro más broncoque una librería: Twitter.

Allí, él y el resto de cuentas del PP se enzarzaron con dirigentes de Unidas Podemos por criticar la decisión de los reyes Felipe VI y Letizia de matricular a su hija mayor en el Atlantic College de Gales. Casado exhibió para la ocasión (uno de los últimos rifirrafes que tuvo conPablo Iglesias antes de que éste dejara de ser vicepresidente del Gobierno,) su estilo más tuitero: "Que esté atacando a la princesa de Asturias diciendo que va un colegio, que por cierto cuesta menos al año y lo paga el sueldo de su padre, que lo que le cuesta una niñera a todos los españoles, que tiene contratada a dinero público".

El líder popular se refería a Teresa Arévalo, contratada como asesora en el Ministerio de Igualdad de Irene Montero, a quien se acusaba de emplearla como cuidadora de su hija pequeña. Por ese motivo, ambas declararán en julio para investigar si pudiera haberse cometido un delito de administración desleal.

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Que el PP está al lado de la monarquía es evidente. Que Casado pone esmero en tratar a quien según él, será reina de España, también. Otra de las ocasiones en la que no dudó en usar sus propias redes sociales para proteger a la heredera al trono fue con motivo del tan comentado rótulo de TVE: "Leonor se va de España, como su abuelo", decía la sobreimpresión en pantalla en el programa La Hora de la 1 mientras daban la noticia de su matrícula en el colegio galés. "Basta de manipular", tuiteó el líder popular.

Casado explicaba en el libro de Ganuza que no cree que para ser reina deba recibir formación militar. Y coincidiía con otros entrevistados en que, siendo la española una monarquía que no cuenta con el grado de afecto que tienen otras como la británica, la de los Borbones seguirá en la medida que sea útil y se mantenga "neutral y ejemplar".

Pero la actualidad relacionada con el rey emérito y sus problemas fiscales, ha ido mermando esa ejemplaridad, del mismo modo que lo han hecho los casos de financiación ilegal de los partidos políticos: el 3% de CiU; el Filesa al PSOE o más recientemente, el caso Neurona (en investigación) a Podemos y por supuesto, la Gurtel o todas las causas de Luis Bárcenas al PP. Esa mancha en su partido es una de las razones por las que Casado quiere vender la sede de la calle Génova, para cortar con el pasado. Para pasar página es importante antes entender qué ha sucedido. Quizás por eso en los estantes de Casado hay un título que llama la atención entre tanta figura histórica, políticos de primera línea y cabezas coronadas: Moneyland, una investigación sobre los paraísos fiscales del periodista galés Olivier Bullough. El subtítulo dice así: Por qué los ladrones y los tramposos controlan el mundo y cómo arrebatárselo. Aunque es posible que para encarar el futuro el presidente del PP prefiera olvidar y por eso no tiene a mano las memorias deJosé María Aznar, ni las de Mariano Rajoy.

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