Analizamos la decoración del despacho de Felipe VI: posados con sus hijas, un cuadro de Dalí, una alabarda medieval…

El teletrabajo que gran parte de personas se encuentra realizando estos días por el coronavirus ha abierto las puertas de muchas casas al público. Los reyes no son una excepción, y las imágenes de las reuniones que están manteniendo por videoconferencia han permitido que conozcamos un poco mejor el despacho que Felipe VI heredó de su padre, don Juan Carlos, en la Zarzuela. Situada en la primera planta de este palacio y forrada de paneles de madera (o boiserie), se trata de una estancia con un tamaño de unos 20 metros cuadrados u dos ambientes separados por dos alfombras: la zona de trabajo, que es donde se encuentra la mesa en la que Felipe VI despacha sus asuntos y suele pronunciar sus discursos de Navidad; y otra anterior con una amplia mesa redonda en la que el rey suele reunirse con sus visitas más importantes, y que por ello es la que estos días está usando para realizar sus reuniones virtuales junto a doña Letizia.

Eso ha permitido que veamos con mayor detalle que de costumbre la chimenea que hay en esta segunda zona. Encima de ella, preside esta zona un retrato de Alfonso XIII pintado por Philip Alexius de Laszlo. En la repisa, vemos un astrolabio, proveniente al igual que el resto de piezas que hay en la habitación de las colecciones de Patrimonio Nacional; una fotografía del acto de proclamación de Felipe VI como rey en 2014; y el bastón de mando que la Federación Española de Municipios y Provincias le entregó el año pasado al rey con motivo del 40º aniversario de las primeras elecciones municipales democráticas.

A la izquierda de la chimenea, comienza la colección de barcos de plata que ya tenía Juan Carlos I, un guiño a la afición de la familia real por los deportes náuticos. En la esquina con la entrada vemos que descansa un arma medieval: se trata de una alabarda de la Guardia Real y lleva grabada el nombre de Felipe VI en su hoja.

Vayamos ahora a la pared del lado derecho. Aunque la mayor parte está ocupada por un gran ventanal con vistas a los jardines de Zarzuela, esta zona contiene dos piezas de arte muy importantes. En primer lugar, El atleta cósmico, un cuadro que Salvador Dalí pintó por encargo del Comité Olímpico Español para los Juegos Olímpicos del 68, y que estos días semioculta el televisor dispuesto para las videoconferencias.

A continuación, sobre la mesa que hay delante del ventanal, se encuentra uno de los grandes tesoros de Patrimonio Nacional: un reloj astronómico de sobremesa. Conocido como Las cuatro fachadas, perteneció a Felipe V y estaba originariamente en una sala del palacio de El Buen Retiro. En la zona intermedia de ambas piezas, vemos también un mapa de España de la época romana que el rey ya tenía en su despacho como príncipe, y una escultura del artista toledano Rafael Canogar, el toque moderno de la estancia.

Sigamos ahora con la pared de enfrente. Formada por una estantería y presidida por una esfera terráquea, está repleta de libros y distintos trofeos, monedas conmemorativas y regalos recibidos por el monarca a lo largo de los años, aunque está mucho más despejada que en tiempos de Juan Carlos I. Es también allí donde Felipe VI coloca algunas de las fotografías favoritas de su álbum familiar, como por ejemplo una en la que aparece posando junto a su esposa y sus hijas en un banco del palacio de Marivent, en el verano de 2016.

La última pared es la que corresponde a la mesa del despacho. Durante el reinado de Juan Carlos I, estuvo presidida por un retrato de Felipe I de Parma niño, hasta que en 2014 Felipe VI lo sustituyó por uno pintado por Anton Raphael Mengs de Carlos III, al parecer el Borbón favorito del actual monarca.


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